El Despertar Del Sentido Crítico
En Los Niños
Se suele decir que una imagen
vale más que mil palabras. Eso se nota por ejemplo en el día a día de los que
convivimos con niños. Muchas veces un cuento sólo, no basta a ellos. Los niños
piden imágenes y más que eso, vivir momentos y conocer los hechos con sus
propios ojitos. Los ojos de los niños son como ventanas para el aprendizaje por
las cuales pasan toda la información que reciben y que un día se convierten en
opinión, y que más tarde acabarán formando su sentido crítico.
En las últimas semanas el mundo
está siendo testigo de las movilizaciones que están ocurriendo en distintos
puntos de España. La gente está saliendo a la calle para enseñar y demostrar
que está cansada del sistema político bajo el cual que están viviendo,
independientemente de los partidos que existan. He creído que era una buena
ocasión para enseñar a mi hija un ejemplo de lo que es un ejercicio democrático
y por lo tanto, me acerqué con ella a la acampada que había en nuestra ciudad,
Madrid.
Cuando llegamos, todo aquello, es
decir, las pancartas, carteles, pintadas, barracas, nos pareció un lío, pero
poco a poco hemos notado que dentro de todo lo que parecía confuso y enredado,
había una organización. Había baños ambulantes para lo que necesitasen y lo que
es más sorprendente, una guardería para hacerse cargo de los niños que
acompañaban a los adultos. Por primera vez en mi vida, y en una manifestación
callejera, veo que toman a los niños en consideración.
Mientras dábamos un paseo por la
concentración, mi hija no hacía más que preguntar: ¿Por qué gritaban? ¿Por qué
y a quién la gente aplaudía? ¿Por qué algunos se dormían allí? Poco a poco, fui
contestando y enseñando a mi pequeña que la gente que estaba allí lo hacía con
el propósito de llamar la atención de los demás para la necesidad de cambiar la
situación del país, para demostrar a las personas que nos representan que deben
hacer lo mejor posible para que vivamos todos de mejor manera en este país.
Con este paseo creo que lo que
conseguí fue hacer ver a mi hija que no todo se consigue sólo con palabras pero
también con actitudes. Mi propósito fue hacerle abrir bien los ojitos,
generarle emociones y reflexiones, y fomentar su capacidad para comprender e
interpretar los acontecimientos. No que todo eso vaya a cambiar lo que se
necesita, pero ayudará seguro. Lo que quería mostrar a mi hija que todo
esfuerzo es válido desde cuando se lo hagamos para construir un mundo mejor
para los niños, para las familias y el mundo. ¿Crees que algo he conseguido?.
FUENTE: Guía
Infantil
