29/9/11

EL BRUXISMO NOCTURNO EN NIÑOS SE DA DE FORMA INCONSCIENTE

El tratamiento consiste en corregir los factores que propician este hábito, en algunos casos se puede considerar la intervención de un sicoterapeuta


El bruxismo es el hábito de apretar y rechinar los dientes, y puede darse tanto en el día como por la noche. El diurno puede ser consciente, en cambio el nocturno es inconsciente y es producido por la contracción rítmica, repetitiva y violenta de los maseteros, los músculos de masticación dando como resultado un rechinamiento audible imposible de reproducir si se está despierto. Normalmente sucede en los primeros momentos del sueño y cesa cuando éste es más profundo.

“El bruxismo en los niños suele aparecer entre los cuatro y seis años, pero normalmente desaparece con el paso de los años, cuando salen las muelas y dientes permanentes, aunque en ocasiones, se sigue padeciendo en la edad adulta. Este hábito puede ocasionar desgaste, deterioro dental además de enfermedades en las encías”, explicó la odontóloga María Eugenia Salazar Roa.

Algunos padres no perciben que sus hijos son bruxistas, y es el pediatra o el odontólogo el que lo detecta por el desgaste de las piezas dentales. Los niños pueden o no tener dolor en las encías, dientes, músculos o articulación de la región bucal, pero si los tuviera, deberá visitar el odontólogo para descartar o diagnosticar el problema.

“Todavía no se conocen cuáles son los motivos del bruxismo, pero lo achacan a estados de estrés emocional, la ansiedad, la postura al dormir, los parásitos o a ciertos trastornos. El tratamiento consiste en corregir los factores que propician este hábito, en algunos casos se puede considerar la intervención de un psicoterapeuta. Si hay situaciones de estrés se deben realizar técnicas de relajación muscular, reducir el estrés o la ansiedad puede reducir el problema. Si hay factores anatómicos alterados, será el especialista dental el que dictamine el tratamiento”, aseguró la especialista.

Es una buena medida el utilizar protectores dentales para ir a dormir, son unos accesorios especiales de goma que ayudan a prevenir el desgaste de los dientes. También puede favorecer que el niño no haga ejercicios extenuantes ni que vea violencia en la televisión. Un baño relajante antes de irse a dormir le ayudará a relajarse y si por la noche los padres escuchan el rechinar de los dientes del pequeño, se debe cambiar de posición.

Causas

La causa principal del bruxismo es psicológica, aunque otros factores pueden contribuir a este problema, como un alineamiento anormal de los dientes superiores e inferiores (maloclusión).

“Se ha sugerido que el problema es la expresión inconsciente y física de emociones que no se reconocen o expresan libremente, como ansiedad, frustración o ira. Puede ocurrir en niños que están comenzando a hablar pero no pueden expresar sus sentimientos. El bruxismo es más frecuente entre personas con un alto nivel de estrés y una personalidad tipo A (persona competitiva, agresiva y que concede una gran importancia al logro)”, aseveró Salazar Roa.

En los niños, puede estar relacionado con la edad y el desarrollo. Entre las causas en niños se han citado las siguientes: maloclusión, ansiedad y estrés, alergia, ira, o una respuesta a un dolor de oídos o de dientes. Es bastante frecuente en niños normales de 5 y 6 años y es sobre todo frecuente en niños con retraso mental. La mayoría de los niños superan este problema antes de tener los dientes de adultos.

Factores de riesgo

Entre los factores que pueden incrementar el riesgo de padecer bruxismo se encuentran las emociones, como ansiedad, ira y frustración.

“Es común en niños pequeños, aunque suele desaparecer después de los diez años. En los adultos es más frecuente entre la adolescencia y los 40 años. A partir de esa edad suele empezar a desaparecer. El uso de café, tabaco, cocaína o anfetaminas parece incrementar el riesgo de bruxismo en adultos”, concluyó la odontóloga.

Tratamiento

En la mayoría de los casos no es necesario un tratamiento, aunque si el problema es severo, entre las opciones de tratamiento se encuentran las siguientes:

Sicoterapia: Si el bruxismo es debido a problemas de estrés, ansiedad, ira, etc. Un sicólogo puede ayudar a solucionar el problema mediante técnicas de manejo del estrés y otras técnicas sicológicas adecuadas a cada caso particular. También puede enseñar técnicas conductuales para acabar con el hábito de rechinar los dientes.

Biofeedback: Es una técnica utilizada por algunos sicólogos y otros profesionales de la salud que consiste en colocar electrodos en diversas partes del cuerpo para monitorizar las respuestas fisiológicas (en el caso del bruxismo, se usan electrodos para monitorizar las respuestas fisiológicas ante el estrés, como la respuesta de rechinar o apretar los dientes) y que devuelven la información a través de señales visuales o auditivas. Con esta información se empieza a conocer la asociación entre el rechinar de dientes y el estrés y se aprende a cambiar el comportamiento.

Protección dental: En los casos más graves, es necesaria la colocación de una protección dental de resina o plástico, conocida como férula de descarga, para impedir la lesión permanente y desfiguración de los dientes. La férula elimina el dolor de mandíbula, de cabeza o de oídos, así como otras molestias que puedan haber aparecido debidas al desgaste de la musculatura de la mandíbula.

Evitando así el cambió total de las piezas dentales en el caso de los adultos.

Complicaciones

En la mayoría de los casos, el bruxismo no produce complicaciones, pero cuando es severo puede ocasionar:

-         Daños en los dientes o mandíbula, dislocación mandibular.
-         Dolores de cabeza por tensión muscular.
-         Dolor facial.
-         Insomnio debido al dolor.
-         Trastornos en las articulaciones temporomandibulares (situadas al lado de los oídos)
-         Agravación de otros problemas dentales o mandibulares previos.

Causas

-         Maloclusión.
-         Ansiedad y estrés.
-         Alergia.
-         Ira, o una respuesta a un dolor de oídos o de dientes.

Es bastante frecuente en niños normales de cinco y seis años y es sobre todo frecuente en chicos con retraso mental. La mayoría de los pequeños superan el problema antes de tener los dientes de adultos.

FUENTE: Tiempo Pyme