LOS PADRES Y LOS
CELOS INFANTILES
Los celos son
fantasmas que aparecen en la mente infantil. Sobre todo si se relaciona con el
nacimiento de un hermanito. No admiten compartir afectos paternos con
“intrusos”.
Es frecuente que
los adultos se desconcierten o se comprometan emocionalmente ante la diversidad
de conductas que van aparejadas a los celos. En general, una reacción tranquila
de los mayores es una medida efectiva frente a cualquier problema con los hijos.
Quizás ayude a adoptar esta actitud el saber que estas emociones son naturales
en el desarrollo normal de un niño. Por otra parte, a veces ocurre que existe
un concepto tan negativo de los celos, que se tiende a intentar suprimirlos
nerviosa y urgentemente.
Si los padres
manejan adecuadamente el problema, es probable que los resultados se vuelquen
hacia un ángulo más favorable: junto con los típicos sentimientos de rivalidad,
pueden aparecer esfuerzos por superar la situación y, consecuentemente, un progreso
en la maduración. El estímulo provocador de los celos puede también despertar
la conciencia de la existencia de los demás, y facilitar así la integración en
la sociedad. Es también muy característico que los celos infantiles se
presenten en relación a los hermanos o frente al padre del mismo sexo.
FUENTE: Familia
Paso a Paso
