A pesar del hecho de que las quemaduras solares en la niñez aumentan grandemente
el riesgo de por vida de cáncer de piel de una persona, apenas 25 por ciento de
los niños de 14 años de un estudio de EE. UU. afirmaron usar filtros solares con
regularidad.
Además, las conductas relacionadas con una exposición
arriesgada al sol aumentaban a medida que los niños crecían. Los adolescentes
mayores reportaron más tiempo bajo el sol y menos uso de filtro solar que cuando
eran pequeños.
En el estudio, que aparece en la edición de febrero de la
revista Pediatrics, investigadores liderados por el Dr. Stephen Dusza del
Centro Oncológico Conmemorativo Sloan-Kettering en la ciudad de Nueva York,
examinaron datos sobre 360 alumnos de quinto curso de Massachusetts que fueron
encuestados en 2004 y una vez más en 2007.
Al observar los cambios en las
conductas de protección solar en ese periodo, el equipo halló que más de la
mitad (53 por ciento) de los jóvenes ya habían sufrido al menos una quemadura
solar para los once años de edad, y que esa tasa de quemaduras solares siguió
constante en los próximos tres años.
Pero en el mismo periodo, las tasas
de uso de filtro solar "con frecuencia o siempre" en realidad se redujeron.
Aunque la mitad de estos niños usaban esos productos al inicio del estudio,
apenas 25 por ciento los usaban tres años más tarde.
Los autores también
anotaron que la proporción de niños que admitían que "les gustaba el bronceado,
y pasar tiempo al aire libre para obtener un bronceado, aumentó
significativamente" a medida que crecían.
Los años de la
"periadolescencia" cubiertos por el estudio (de los 11 a los 14) parecen ser un
"periodo crucial" en que los jóvenes con frecuencia "aumentan o reducen su uso
de protección solar, sufren de quemaduras solares o cambian sus actitudes que
fomentan el bronceado", escribieron los autores.
"Los años de la
adolescencia son tremendamente difíciles porque se trata de un periodo de probar
la independencia, junto con sentimientos de invencibilidad", añadieron. Dusza y
equipo creen que los programas educativos en esa edad probablemente asegurarían
que los niños elijan opciones más sanas que puedan ayudar a evitar cánceres de
piel de por vida.
Artículo por HealthDay, traducido por
Hispanicare
FUENTES: February 2012 Pediatrics