¿Qué hace tan especiales a nuestros hijos?
Creo que a ningún padre hay que convencerle de que su hijo es especial. El sentimiento de amor
que sentimos por ellos es universal, y estoy convencida de que no se
debe a una "ceguera paterna" que heredamos o desarrollamos con nuestra
prole, sino al amor que nos permite asomamos a la realidad de nuestros
pequeños mediante el deseo de conocer su personalidad a fondo.
Cada hijo es único e irrepetible

Todos estamos de acuerdo en que cada ser humano es único;
cada hijo nuestro es irrepetible, y a cada uno le queremos de forma
única. Aunque tengamos varios hijos, nunca sentimos que repartimos el
amor entre todos, de manera que tenemos menos para dos o tres que para
uno. El problema en nuestras relaciones con los demás es que siempre
están precedidas de experiencias pasadas, impresiones previas,
prejuicios o desinterés; esto hace que no sepamos apreciar muchas veces
la singularidad de cada persona, pero no es así con nuestros hijos.
Recuerdo ver en televisión un
programa de matrimonios que habían ido a China a adoptar niñas, y una
de las madres afirmaba que, cuando vio a su hija, no le cupo la menor
duda de que esa y no otra era la suya. Creo que lo que sintió esa madre
fue la aproximación amorosa a alguien completamente especial y
dependiente de ella, algo que nos permite ver a los padres lo que otras
personas no pueden ver en un niño: un maravilloso e irrepetible ser
humano.
Así que sí, nuestros hijos son especiales y sabemos ver su hermosura
porque los acogemos en nuestro corazón. Esto hace que en distintos
momentos de nuestra vida nos "enamoremos" de ellos, como cuando los
abrazamos después del parto, o cuando les contemplamos dormiditos con cara de ángel, o cuando les vemos ensimismados jugando en el parque, o cuando se consuelan de un golpe o de un susto en nuestros brazos, o cuando nos regalan una respuesta fantasiosa de su mundo de inocencia inteligente.
El amor no es algo que nos ciega; al contrario, es lo que nos abre
los ojos para ver a los demás tal y como son. Personalmente, no soy muy
partidaria de la frase "el que te quiere te acepta como eres"; más bien
creo que, el que te quiere, te quiere como eres, aunque desea que seas
mejor. Así que encuentro en el amor de padres a hijos un amor auténtico, en el que los padres quieren a sus hijos como son, a la vez que les ayudan a desarrollarse como personas, y en definitiva, a ser felices. Seguramente deberíamos aplicarnos el cuento a nuestras relaciones de pareja...
Fuente:GuiaInfantil.com