Lo más importante a la hora de alimentar al bebé con biberón
En ocasiones, la recién estrenada mamá decide no alimentar a su hijo con leche materna, bien por motivos personales
o bien por causas médicas. En este caso, tenemos que saber el equipo
que necesitaremos para alimentar al bebé con leche de fórmula y su
cuidado, así como la correcta preparación de un biberón. Nuestro pediatra nos dará las indicaciones oportunas sobre el tipo de leche de fórmula
que debemos emplear, se comenzarán normalmente por fórmulas de inicio y
a partir de los 4-6 meses podrán usarse las de continuación.
Los biberones del bebé
Si no hay recomendaciones específicas, sabed que la composición es
muy parecida en todas las marcas. Es de suma importancia que se respeten
las cantidades que se muestran en el envase: un cacillo raso de leche
por cada 30 c.c. de agua (por ejemplo, para preparar un biberón de 150
c.c. de agua, deberíamos echar 5 cacillos enrasados).

- Para nuestra comodidad debemos disponer de unos cuantos biberones (no
sólo uno), son preferibles en un principio los de vidrio y la capacidad
recomendada es de 180 a 350 c.c. ( este último tamaño para los bebés
más mayorcitos que suelen tomar la leche con cereales).
- Para salir a la calle
o de viaje podemos tener calentadores eléctricos o disponer de un termo
para conservar caliente el agua o un biberón termo ideal para los
paseos o salidas cortas.
- Las tetinas
pueden ser de caucho o de silicona (este último material hasta que el
niño tenga dientes). Debemos tener en cuenta el orificio de salida y un
tamaño y forma adecuados. Es importante mantenerlos en buen estado y
debemos desechar las que estén desgastadas. - Es importante el lavado a
fondo y esterilizado
de los biberones y tetinas (pero limitando la esterilización a los
primeros meses de vida). Los biberones de boca ancha permiten un mejor
acceso para echar el contenido y un lavado más fácil. Es mejor lavarlos
en cuanto acabemos, antes de que los restos de leche se sequen y
servirnos de un cepillo especial para la limpieza de biberones y tetinas. Si no lo limpiamos en el momento, debemos dejarlo en agua jabonosa.
- Debemos lavarnos las manos antes de la preparación del alimento.
- Hervir el agua que emplearemos para el biberón
durante 5 minutos y dejar templar antes de realizar la mezcla. Si se
emplea agua embotellada, debemos desechar el agua sobrante que no
empleemos en el día para evitar contaminaciones.
- Respetar las cantidades de agua y leche de fórmula, no hacerlo podría tener efectos poco deseables en la salud del bebé.
- Comprobar la temperatura
en el dorso de la muñeca, aplicando unas gotitas. Si queremos
enfriarlo, podemos sumergirlo un tiempo en un recipiente con agua fría, o
bajo el grifo.
- No debemos guardar el sobrante de la leche, ya que se puede contaminar fácilmente. Al igual que si diéramos el pecho debemos adoptar una posición
cómoda para nosotras y para el bebé y, en todo momento de debemos
procurar que mientras dure la succión la tetina este siempre llena de
leche para que no trague aire o el bebé no vea inútiles sus esfuerzos. De la misma manera debemos facilitar la expulsión de aire, provocando el eructo, colocando al bebé en posición erguida sobre tu pecho.
Fuente: GuiaInfantil.com