21/7/11

Un Estudio Genético Detecta 
Las Intolerancias Alimenticias Del Bebé

Ahora ya podemos saber si nuestro bebé será intolerante o no a la lactosa antes de que pruebe la leche, que afecta al 7,5 por ciento de los recién nacidos o al gluten antes de que tome su primera papilla de cereales, una intolerancia que afecta a una de cada 350 personas en el mundo.

Y es que una nueva prueba genética nutricional, que consiste en la extracción de una muestra de la sangre del cordón umbilical obtenida en el momento del parto, permite detectar si el niño desarrollará algunas de las intolerancias alimentarias más comunes. Si los resultados son positivos, se podrán iniciar medidas preventivas y si son negativos se podrán introducir nuevos alimentos en la dieta del bebé con la tranquilidad y la seguridad de que van a ser bien tolerados.

Esta prueba genética no supone ninguna molestia para la madre ni para el bebé puesto que el análisis se realiza a partir de la sangre, que se extrae en el momento del parto del cordón umbilical, y proporciona una información muy importante y útil durante los primeros meses de vida del bebé, que es cuando pueden salir a relucir los problemas asociados a las intolerancias alimentarias cuando empieza a abandonar la lactancia materna.

Así, teniendo en cuenta que alrededor del 10 por ciento de los niños pueden presentar alguna intolerancia a alimentos básicos durante el periodo infantil, los resultados de este estudio genético pueden ser de gran utilidad para las familias. Con este diagnóstico precoz, se pueden iniciar con anticipación los tratamientos preventivos adecuados, como por ejemplo, retrasar o evitar la ingesta de los alimentos que puedan ser mal tolerados.

Síntomas de la intolerancia alimenticia
Diarrea, vómitos, distensión abdominal, desnutrición y palidez, eczema atópico y anemia son algunos de los síntomas que puede presentar un bebé o un niño con intolerancias alimenticias. Por eso, es muy importante detectarla a tiempo para impedir que sus consecuencias puedan afectar al crecimiento y al desarrollo del niño.

Frecuentemente, las reacciones adversas a los alimentos por intolerancia suelen confundirse con las alergias alimentarias. Para distinguirlas, se debe tener en cuenta que la alergia alimentaria es una forma específica de intolerancia a un alimento o a uno de sus componentes que activa el sistema inmunológico produciendo anticuerpos. Dichos anticuerpos provocan la segregación de histamina, que produce varios síntomas como picor, moqueo, tos o trastornos respiratorios. En cambio, la intolerancia alimentaria afecta al metabolismo, pero no al sistema inmunológico. Un buen ejemplo es la intolerancia a la lactosa, que se produce cuando el bebé carece de una enzima digestiva llamada lactasa, que sirve para descomponer el azúcar de la leche.