23/7/14

Cómo entretener a los niños durante el viaje

Tras meses o días de preparativos arrancamos por fin hacia nuestros destinos de merecido descanso, ya sólo queda una prueba más que pasar y quizás sea de las más difíciles. ¿Cómo entretener a los niños durante el viaje? Sin morir en el intento, podríamos añadir.

Aquí empieza una complicada sesión de circo, con sus payasos, sus contorsionistas y sus números de tigres y leones. Cualquier cosa para mantenerlos entretenidos, por su bien y sobre todo por el bien de nuestro estado mental. 

No soy un experto en sonido, pero seguro que no me equivoco en afirmar que escuchar un recital de gritos, llantos y quejas 

de uno o más niños dentro de un coche es probablemente una de las formas más fáciles de reducir drasticamente la vida útil de los tímpanos, así como, la densidad de neuronas por centímetro cúbico de cerebro adulto. Y sí, especificamos cerebro adulto porque estoy seguro que cuando eres niño tienes un sistema de defensa que te protege contra tus propios decibelios, algo así como el veneno de las arañas, que a ellas no les afecta. Pues lo mismo sucede con los gritos de tus hijos, sólo afectan a aquellos tímpanos que han perdido este sistema de protección, que parece debe perderse en algún momento entre los veintitantos y los treinta y pocos (te das cuenta cuando un día vas a un concierto y tardas en volver a oír a los que te rodean tres días).

Como parece ser que a los fabricantes de coches no se les ha ocurrido la feliz idea de insonorizar la parte trasera de los vehículos y las cuerdas vocales de un menor de edad están a prueba de bombas, ni fabricadas en kevlar aguantarían tanta vibración, y va a hacerse necesario el uso de diferentes métodos de distracción o disuasión (o lo que haga falta) para evitar que les dejemos en algún área de servicio presa de un ataque de enajenación mental.

Cuando uno viaja con un único niño en el coche y se encuentra con este problema siempre puede intentar calmarle y redirigirle, con mayor o menor fortuna, hacia unas actividades más acordes con la fauna y flora de nuestras trompas de eustaquio. Pero cuando existe un número indeterminado de criaturas la cosa se complica de manera exponencial a cada criatura incluida en el grupo y es que en estos casos hasta el perro, que no ladra ni aunque lo pises, se apunta.

Por ejemplo, mis hijos. Es empezar el mayor a preguntar que “cuándo llegamos” y el pequeño, que hasta ahora había estado muy entretenido con la disección a nivel molecular de un trozo de materia orgánica, llamémosle galleta, que se ha encontrado en alguno de los pliegues de la silla y que por la pinta podría estar ahí desde la época del estreno del primer episodio de los picapiedra, pasa a considerarlo motivo suficiente para dar por concluida su investigación y sumarse a la voz de su colega con la suya propia, sólo que dos tonos más alta, preguntando lo mismo.

Si decides contestar con la verdad, es decir, “no hace ni media hora que hemos salido. Aún queda bastante” puedes prepararte para recibir un “joooo” en estéreo acompañado de un “me aburooo” que ni con Dolby surround de esos sonaría más claro. Luego pasamos a un “¿pero cuánto es bastante?” Que ya te vale majo, llevas más de cuatro años como padre y aún no te has dado cuenta que los niños son como los alemanes y lo entienden todo de forma literal y un “bastante” no es una medida exacta o precisa de nada. Claro que decirles que faltan aún tres horas y media va a servir de poco, al menos en los primeros años. Aquí debemos usar el SMII (Sistema de Medida Internacional Infantil), es decir, algo así como “pues queda aún cinco capítulos de la Abeja Maya”.

Viaja con Dora
Si tus hijos son fans de la evolución de ese niño que nosotros veíamos de pequeños y que a su tierna edad se nos pasó la serie, y nuestra infancia, buscando a su madre y con un mono colgando (que por cierto no me acuerdo si al final la encontró). Como habrán adivinado hablo de Dora la exploradora y su amigo el mono ese pariente del gato con botas. Bueno, pues si este es nuestro caso podemos convertir nuestro viaje en un capítulo más de la serie e ir comentándoles a nuestros hijos los diferentes pasos que vamos a tener que realizar antes de llegar a nuestro destino.

Recurrir a los clásicos
Canciones, veo veo, contar cosas, son socorridos y suelen entretenerles bastante tiempo. Aquí tenéis unos cuantos ejemplos de juegos para el viaje con niños.

Las tablets, móviles y dvd portátil
Esto plantea ciertos inconvenientes, el primero es que con más de un niño vas a necesitar uno para cada uno si no quieres jugar a “rebelión a bordo”, si sólo tienes uno y hay algún adulto que viaje detrás con él es algo factible pues puede estar pendiente de lo que haga el niño, pero si no es así, allá vosotros, pero yo a los míos no les dejo el móvil si no estoy cerca de ellos, que cada vez que lo cogen me paso media tarde volviendo a configurarlo, por no decir la cantidad de juegos que me han comprado hasta que conseguí bloquear el sistema de pago.

Meditación Zen.
Dicen que se puede llegar a un estado en que te puedes aislar del mundo exterior y permanecer en una paz interior, pero claro también dicen que hay dietas que en un més te dejan el cuerpo de la modelo de la portada.

Si eres de esos padres que tienen un hijo de esos que cae noqueado en cuanto lo montas en la silla y no se despierta hasta que llegáis a destino, mi hermana era de esa especie, será mejor que no lo digas muy alto para no despertar las iras de tus vecinos.

¿Y vosotros? ¿Tenéis algún truco para entretener a los niños durante el viaje?

Fuente: http://www.bebesymas.com
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22/7/14

¿Poner crema solar al bebé si tiene menos de seis meses?

Lo primero es lo primero, imaginación y sentido común. La crema solar es un invento reciente, así que de alguna manera teníamos que vivir cuando no había cremas. Es más, nosotros vamos a la playa o a la montaña con nuestros bebés de vez en cuando, pero en la playa y en la montaña hay personas que viven ahí y que tienen hijos también que viven ahí todo el año. 

Como no creo que anden poniéndose crema a todas horas, estaría bien saber qué hacen para evitar quemarse.

Como ahora mismo no tengo a nadie que viva ahí para preguntar, optaré por aplicar la lógica. 

Si el sol quema, porque nuestra piel no está acostumbrada a él, pues tratemos de evitarlo. La piel de los bebés es sensible, cierto, pero no llevamos al niño desnudo todo el día, así que podemos ponerle ropa fresca, de colores claros que no absorben el calor, holgada si estamos con temperaturas relativamente altas y algún gorrito o visera que le dé sombra a la cara.

Con eso, solo con eso, ya hemos minimizado un montón de posibles quemaduras en varias zonas del cuerpo, aunque obviamente siguen quedando zonas al descubierto como brazos y piernas. Entonces debemos ser nosotros los que huyamos un poco del sol. No pasa nada si le da ahí un rato. Salimos a la calle, damos un paseíto o vamos a comprar y volvemos a casa, por ejemplo. Ahora bien, si el paseo es de una hora por el paseo marítimo, donde no hay ni una sombra, vamos a tener al niño una hora entera expuesto al sol, y entonces sí se nos va a quemar. Apliquemos, pues, la lógica.

Paseos cortos, por zonas de sol y sombra, y saliendo a horas donde el sol no incide de manera vertical, que son las que van desde las 12 del mediodía hasta las 16 de la tarde. Si me apuras, alargamos la franja a 11 y 17, ya que hablamos de bebés menores de 6 meses y en verano el sol puede hacer estragos si nos confiamos.

Ahora me diréis eso de “sí, pero me voy un rato a la playa y ahí no hay sombra que valga”. 

Pues nada, os vais un ratito a la playa pronto por la mañana o tarde por la tarde, ponéis la sombrilla para que el bebé esté debajo, y al rato os volvéis para casa. La sombrilla protege de los rayos que vienen de arriba, pero la arena y el agua tienen la capacidad de hacer rebotar los rayos del sol y en las horas de sol fuerte puede ser peligroso quedarnos mucho rato. No es igual de peligroso que el sol directo, pero también debemos tenerlo en cuenta.

Entonces, ¿sólo podemos hacer esto?
No, y no es “sólo”, que es mucho. Estamos tapando al niño, buscando sombras y estamos sacándolo a la calle cuando el sol no quema tanto. Solo con eso vamos a evitar muchos problemas.

¿Crema solar antes de los seis meses?
Vale, además de lo que hemos comentado, la otra posibilidad es la de poner crema. ¿Se puede o no se puede? Pues no y sí. Si la crema es de filtro químico, que son las habituales que compramos para nosotros, no son recomendables, porque hablamos de elementos químicos que la piel del bebé absorberá pudiendo producir alergias e irritaciones.

En cambio, si la crema es de filtro físico, estamos hablando de unos componentes diferentes, que no se absorben y que, por lo tanto, producen muchas menos reacciones en la piel. Estas sí pueden ponerse a los bebés menores de seis meses si lo consideramos necesario.

En cualquier caso, si sólo tuviéramos una de factor químico, la Academia Americana de Pediatría recomienda evitarla o poner muy poca y en zonas muy concretas (los brazos y piernas, por ejemplo, que es donde más les suele dar el sol). Pero entonces yo dejo una duda: ¿y la vitamina D?

Los bebés necesitan que su piel contacte con la luz del día para sintetizar vitamina D (y nosotros, claro). En caso de aplicar cremas con factor 8 o superior, o cremas de filtro físico, la cantidad de luz solar que nuestra piel va a captar es mínima, y por lo tanto vamos a sintetizar muy poca vitamina D.

Así que ante esta disyuntiva, yo diría que mejor evitar cremas si es posible, tenga el bebé menos de seis meses o más, al menos durante 20 minutos al día (como nos dijo la Madre Tigre) y luego hacer las cosas con sentido común. Si vamos a ir a la playa, crema. Si no vamos a ir, y solo vamos a pasear por zonas de sol y sombra, pues ropa y vamos vigilando.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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21/7/14

Tomar antidepresivos durante el embarazo podría aumentar el riesgo de tener hijos con autismo

En Estados Unidos se calcula que uno de cada 88 niños tiene un trastorno del espectro autista. Esto quiere decir que son muchos los niños diagnosticados y que es importante seguir investigando para conocer la causa de que las cifras sean tan elevadas.

El último estudio relacionado con ello es el que os comento hoy, en que se ha tratado de saber cómo afecta el uso de antidepresivos durante el embarazo en el bebé, viéndose que podría aumentar el riesgo de tener hijos con autismo.

Para hacer el estudio los investigadores cogieron una muestra de 966 parejas madre e hijo, siendo 492 niños con TEA, 154 niños con otros problemas de desarrollo y 320 con un desarrollo normal y se preguntó a la madre acerca de la toma de tratamientos inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS), que son los antidepresivos que se suelen utilizar en caso de depresión, ansiedad y algunos trastornos de la personalidad.

Vieron que, en general, no había muchas diferencias, ya que el 3,4% de los niños con desarrollo normal habían sido expuestos a estos medicamentos durante el embarazo, frente al 5,9% de los niños con TEA y el 5,2% con otros problemas de desarrollo. Aunque las cifras son mayores, los resultados no se consideraron significativos.

Ahora bien, si se tenía en cuenta el sexo de los niños la cosa cambiaba. A la hora de evaluar los cambios en los chicos, vieron que los niños varones expuestos a ISRS tenían tres veces más riesgo de tener trastorno del espectro autista (2,91 veces más) y algo más (3,39 veces más riesgo) de padecer otro problema del desarrollo.

En el caso de los niños con TEA, el mayor riesgo sucedía si las madres tomaban las pastillas en el primer trimestre de embarazo (3,22 veces más riesgo) y en el caso de otros trastornos del desarrollo el mayor riesgo aparecía si la madre tomaba la medicación en el tercer trimestre (4,98 veces más riesgo).

Li-Ching Lee, uno de los autores del estudio, dice lo siguiente al respecto:
Hallamos que los niños con trastornos del espectro autista tenían casi tres veces más probabilidades de exposición a los ISRS en relación con el desarrollo normal, y el mayor riesgo es cuando la exposición ocurre durante el primer trimestre […] Tratar o no tratar la depresión con medicamentos durante el embarazo es una decisión compleja. Hay muchos factores distintos a tomar en cuenta. No tenemos la intención de que nuestro estudio se utilice como base para las decisiones sobre el tratamiento clínico. Las mujeres deben hablar con sus médicos sobre los tratamientos con ISRS.

Y es que a pesar de los datos, los autores no han demostrado que haya causalidad entre la toma de la medicación con antidepresivos y la aparición de posibles trastornos posteriores. 

Piensan que la relación puede existir, dado que los antidepresivos estudiados atraviesan la placenta, aumentando los niveles de serotonina en el feto (y en la madre). A más serotonina, menor depresión. Sin embargo, se ha visto que uno de cada tres niños con autismo tiene unos niveles de serotonina más altos de lo normal, y una de las posibles causas podría ser la toma de estos medicamentos por parte de la madre durante el embarazo, pero hablamos de hipótesis.

Teniendo en cuenta que la depresión durante el embarazo, y después, es ya un factor de riesgo para la salud y la vida del bebé y la madre, es importante, como dice Lee, que los profesionales, junto con la madre, estudien cuál es el mejor camino a tomar.

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20/7/14

Riesgos de un aumento de peso excesivo durante el embarazo

Cada mujer tiene unas necesidades particulares según sea su constitución, pero en general los profesionales médicos apuntan a que un aumento “ideal” de peso durante el embarazo se halla entre los siete y trece kilos.

Adelgazar durante el embarazo no es saludable, pero tampoco lo es engordar demasiado. Un exceso de peso durante el embarazo más allá de los límites “razonables” conlleva riesgos diversos.

Veamos algunas cuestiones de peso para intentar no ganar demasiados kilos en el embarazo.

El exceso de peso significa una carga adicional para los músculos y produce dolores de espalda y en las piernas.

También se produce una mayor fatiga: el aumento de líquido en exceso sobrecarga el corazón, al que le cuesta más funcionar.

Aumenta el número de venas varicosas (o las posibilidades de que aparezcan).

La determinación y medición del feto resultan más difíciles debido a la capa de grasa abdominal.

La obesidad de la madre aumenta el riesgo de muerte fetal y duplica el riesgo de la espina bífida en el bebé.

El bebé puede ser demasiado grande y dificultar su paso por el canal del parto. No obstante, el que la madre aumente mucho de peso no siempre supone que el bebé va a ser más grande (la calidad del alimento que contribuye al aumento de peso fetal es más importante que la cantidad).

Si la madre sufre alguna intervención como la cesárea, la operación es más difícil y la recuperación postoperatoria también, aumentando el riesgo de complicaciones.

Hay estudios que señalan que las mujeres que ganan más kilos de los recomendables tienen casi un 75% más de posibilidades de que algo salga mal en la lactancia y se encontrarán con más dificultades.

Después del embarazo a la mujer le resulta mucho más difícil recuperar la forma.
A pesar de conocer todos estos riesgos, existe la posibilidad de que la mujer vea que mes a mes la báscula se dispara y no puede hacer nada por controlar su peso. Es el médico el que ha de valorar la situación personal de cada embarazada y ayudarla a reconducir su estado.

Las primeras preguntas que le hará será si sigue una dieta adecuada y realiza ejercicio para mantenerse en forma, ambos aspectos fundamentales para el control del aumento de peso.

Por todo ello recomendamos un aumento de peso controlado mediante una dieta saludable y, siempre que no existan riesgos, realizar actividad física habitual. Todo hará que la báscula no nos dé datos preocupantes para nuestra salud y la del bebé.

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19/7/14

Test genéticos antes del embarazo para conocer los problemas que podría tener el bebé

Si hablamos de test a realizar antes de que un bebé nazca seguro que sólo pensaréis en los test de embarazo, el que te dice si la mujer está o no en estado de gestación. Sin embargo no es el único, ya que existen unos test genéticos que se realizan antes del embarazo para conocer los problemas que podría tener el bebé resultante de una pareja concreta.

Cuestan 450 euros y sirven para conocer cuáles son las enfermedades que un bebé podría tener en base a la herencia de un hombre y de una mujer, incluso cuando ninguno de los dos padece enfermedad alguna. Por lo pronto sólo suelen utilizarse en casos de donación para tratamientos de reproducción asistida, pero existen, están al alcance de quien pueda pagarlo y es muy probable que pronto generen cierta controversia.

¿Enfermedades que los padres no tienen?
En el caso de que alguno de los padres tenga alguna enfermedad hereditaria conocida es fácil pensar que el hijo podría padecerla también. Sin embargo, no todo lo que llevamos en los genes sale a la luz. Muchas personas somos portadoras de mutaciones genéticas con alteraciones que no hemos desarrollado, por ser alelos recesivos (que en combinación con un alelo dominante sano de la otra persona, nunca saldría a la luz). Ahora bien, si tanto el padre como la madre son portadores de una enfermedad recesiva, a la hora de tener hijos, el bebé tendría el 25% de probabilidades de padecer de manera activa esa enfermedad.

¿En qué consisten estos test?
A nivel de tratamientos de fecundación, el IVI lleva tiempo haciendo estas pruebas, que reciben el nombre de Diagnóstico Genético Preimplantacional. Desde diciembre se realizan también en Dexeus, Barcelona, donde pueden hacerse por motivos de fecundación o porque una pareja quiera hacérselos.

Consisten en el análisis de los genes del padre y de la madre buscando hasta un total de 200 posibles mutaciones, que son las más habituales en la zona en que vivimos. Las alteraciones que se buscan son las que tienen carácter recesivo, las que, como hemos explicado, hacen que los padres sean portadores sanos que desconocen ser portadores de nada, que en caso de juntarse con otra persona sana con la misma mutación tendrían el riesgo comentado antes de tener un bebé con la enfermedad.

Las enfermedades que pueden mirarse incluye algunas tan conocidas como la fibrosis quística, distrofias musculares, como la de Duchenne, síndrome de X frágil o la fenilcetonuria.
Por qué se usan en tratamientos de fertilidad

Cuando solicitas un tratamiento de fertilidad y se utilizan gametos de donante, ya sean óvulos, ya sea esperma, se busca que el donante sea de un fenotipo similar (si se utiliza un óvulo de donante, por ejemplo, se utiliza uno de una mujer con características similares a las de la madre en que se implantará). Pues bien, a esto se añade ahora la posibilidad de poder seleccionar también aquellos óvulos (o esperma) que no tengan una mutación recesiva que también tenga el material de la pareja, para evitar ese 25% de probabilidades de que el niño padezca la enfermedad. Obviamente, la prueba no asegura que el niño nacerá totalmente sano, ya que se controlan 200 enfermedades, pero hay muchas más.

¿Si es ético? Pues no sé. A mí no me parece mal. Estamos hablando de elegir un óvulo u otro, no fecundado, en base a posibles enfermedades que podrían evitarse. Si habláramos de elegir el color de ojos o del pelo del niño, temas banales, opinaría diferente, pero ya que hay que acabar haciendo uso de células reproductoras de un donante, al menos que pueda evitarse la probabilidad de que el bebé tenga una enfermedad que podría ser grave.

¿Y si no hablamos de donación?
Vale, en el supuesto de la reproducción asistida puede tener lógica pero, ¿y si no hablamos de donación? ¿Y si voy yo con mi pareja, que no hemos tenido hijos, y nos lo hacemos? Tendremos unos resultados que nos dirán que no tenemos ninguna mutación recesiva, o que sí la tenemos. Quizás nos digan que podemos estar tranquilos, pues nuestros hijos no la heredarán, o quizás nos digan que tenemos una posibilidad entre cuatro de tener un hijo con una enfermedad determinada. ¿Qué hacemos entonces? ¿No concebir? ¿Adoptar? ¿Separarnos y buscar una pareja más compatible?

No sé, me parece excesivo que dos personas sanas quieran saber si son portadores de alguna enfermedad sólo para saber si existe la posibilidad de tener un hijo con ella. Excesivo porque saber conlleva tener que tomar decisiones, y no entiendo qué decisión puede tomar una pareja con esos datos. ¿Cómo lo veis vosotros/as?

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18/7/14

¿Has pensado grabar tu parto para que pueda verlo tu hijo cuando sea adulto?


Una de las ventajas que trajeron consigo las videocámaras domésticas, a parte de aligerar considerablemente su peso, fue la de poder inmortalizar nuestro día a día, sobre todo, para nosotros los padres. Ahora podíamos ver cuando quisiéramos los primeros pasos de nuestros hijos, ese fantástico día en la playa, ese primer viaje, etc. Hubo quien fue más allá en eso de grabar todo hito en la vida de la familia y se metió en la propia sala de partos cámara en mano.

Hoy en día, la mayoría de nosotros tiene smartphones con capacidad de hacer vídeo o fotografías y en la mayoría de los casos no hay ningún problema en que el padre de la criatura asista al parto y pueda grabar un magnífico recuerdo irrepetible para el futuro. ¿Has pensado grabar tu parto para que pueda verlo tu hijo cuando sea adulto?

Si hay un momento en la vida de cada uno que jamás volverá a repetirse es el nacimiento, esto no es como un cumpleaños en que si, puede que no vuelvas a cumplir dos años, pero habrá otros similares. En el caso del parto, no lo volverá a haber otro (y dudo que tu madre estuviera por la labor).

En mi caso no pudimos grabar en ninguno de los dos, pero me hubiera gustado haberlo hecho, ya que no sólo podría haber sido muy interesante poder compartir esa experiencia, aunque fuese mediante imágenes, con mis hijos cuando fueran un poco mayores (ahora mismo creo que les causaría algún tipo de trauma) sino que también sería interesante que la mamá pudiera ver el proceso desde el exterior de su cuerpo y asociar las sensaciones que tuvo al dar a luz con las imágenes del parto.

Seguro que habría muchas situaciones curiosas, incluso algunas un poco avergonzantes ya que siempre ha sido un poco tabú todo este tema y esa curiosidad de mamá, ¿cómo nací yo? puede transformarse en la vida adulta en una situación incómoda. ¿Cómo pensáis que sería vuestro caso?

¿Cómo creéis que reaccionaríais vosotros al ver el vídeo de vuestro parto, os gustaría haberlo visto? ¿Grabaríais el vídeo del nacimiento de vuestro hijo?

Fuente: http://www.bebesymas.com
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17/7/14

Vitaminas para mejorar la fertilidad: no pueden faltar en tu dieta si estas buscando un bebé

Llevar una dieta saludable es muy importante a la hora de concebir. La alimentación influye en la fertilidad tanto en el hombre como en la mujer, por tanto debes conocer cuáles son las vitaminas para mejorar la fertilidad que no pueden faltar en tu dieta si estás buscando un bebé.

Demás está decir que aparte de la alimentación, también contribuye a mejorar la fertilidad la práctica de ejercicio, evitar hábitos nocivos como el tabaco, las drogas y el alcohol y reducir el nivel de estrés. Te contamos a continuación las vitaminas que debes tomar y en qué alimentos puedes encontrarlas.

Vitaminas para tener hijos
Vitamina A
Favorece la fertilidad ya que participa en la formación de esteroides, base de las hormonas sexuales. Además, la vitamina A es un potente antioxidante por lo que protege a las células del aparato reproductor masculino del proceso de envejecimiento prematuro producido por los radicales libres.

Podemos encontrarla en: la mantequilla, la leche entera, huevos e hígado. También está presente en forma de beta-caroteno (precursor de la vitamina A en el organismo) en la zanahoria, la calabaza, el albaricoque y en la mayoría de las hortalizas de color anaranjado-rojizo, así como en las verduras de hoja verde.

Vitamina B
Las vitaminas del grupo B son esenciales para una buena salud reproductiva femenina y masculina. En la mujer, la vitamina B6 ayuda a regular el equilibrio de estrógenos y progesterona en la fase lútea, tercera fase del ciclo menstrual que empieza justo después de la ovulación. Puede encontrarse en alimentos como: hígado, conejo, pavo, patatas, pimientos rojos y verdes, anacardos, cacahuetes y avellanas.

Por su parte, la vitamina B12 es esencial para el hombre pues aumenta el conteo de espermatozoides y por lo tanto aumenta también las posibilidades de concebir. Se encuentra en las vísceras como los riñones, el hígado y carnes en general, huevos, productos lácteos y pescados como las sardinas, el atún, y las almejas.

El ácido fólico también es una vitamina del grupo B. Es necesaria para prevenir malformaciones y defectos del tubo neural en el bebé. Cuando te enteras que estás embarazada ya puede ser tarde para prevenir algún defecto congénito como la anencefalia o la espina bífida, ya que la formación del tubo neural se produce en las primeras semanas de gestación cuando aún desconoces que estás embarazada.

Se encuentra principalmente en vegetales de hoja verde (espinaca, acelga y col), legumbres y cereales integrales. El ácido fólico es de vital importancia, por tanto para evitar su carencia en el organismo la mujer debe tomar un suplemento de 400 mg diarios desde tres meses antes de concebir.

Vitamina C
La vitamina C ayuda a mejorar la movilidad de los espermatozoides evitando que se aglutinen. Además, gracias a su poder antioxidante contribuye a luchar contra los radicales libres que afectan la fertilidad.

Se puede encontrar en muchos cítricos como la naranja, mandarina, limón, pomelo, y también el kiwi (la fruta con mayor concentración de vitamina C), las fresas y en algunas verduras como tomates, brócoli y pimientos rojos, amarillos y naranjas.

Vitamina D
La vitamina D tiene importantes beneficios en la funciones sexuales de hombres y mujeres. Algunos estudios llevados a cabo en pacientes masculinos estériles mostraron una falta aguda de esta vitamina. Por su parte, en la mujer ayuda a mejorar las condiciones del endometrio de cara a la implantación. Según investigaciones recientes, las tasas de embarazo aumentan cuando la mujer no presenta carencia de vitamina D.

La luz solar es la principal fuente de vitamina D, la cual se sintetiza en nuestro cuerpo cuando nos exponemos a los rayos de sol. También se encuentra en pocos alimentos, entre ellos la mantequilla, los huevos, la leche y los pescados azules.

Vitamina E
Es esencial para la regulación del sistema hormonal y mejorar la función del sistema reproductor. Un déficit de esta vitamina en la mujer puede alterar los ciclos menstruales, mientras que en el hombre disminuir la calidad de los espermatozoides.

Se puede encontrar en el aceite de girasol, almendras, avellanas, nueces, yema de huevo, coco, cachuete, soja y arroz.

Otros nutrientes
Además de las vitaminas que hemos nombrado, hay ciertos minerales que favorecen la función reproductiva del organismo. El zinc juega un papel importante, ya que se ha demostrado que bajos niveles de este mineral pueden reducir el volumen de semen y el nivel de testosterona en el hombre. Lo encontramos en las carnes, cereales integrales, mariscos, guisantes, avena.

Por su parte, el selenio previene las anomalías cromosómicas y aumenta el conteo de espermatozoides. Se encuentra en la carne roja, pollo, pescado, granos enteros y atún.

También el yodo, presente en productos de mar, así como el hierro, presente en carnes y espinacas, y el calcio, que favorece la movilidad de los espermatozoides son minerales beneficiosos para mejorar la fertilidad.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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