21/10/14

Diez lecciones que deberían impartirse en las clases de preparación al parto (humor)


No voy a decir que el temario actual de las clases de preparación para el parto sea malo o que no sirva para nada, en mi opinión hay de todo, cosas buenas y cosas que no ocupan lugar.

Pero creo que no estaría mal que en esas clases alguien te explicara o por lo menos comentara, algunas de estas diez lecciones que deberían impartirse en las clases de preparación al parto.

Lección 1: ¿Cómo gestionar las visitas en el hospital?
Aquí os lo contamos lo que puede llegar a significar tener la habitación hasta arriba de familiares y amigos horas después de haber traído a tu hijo al mundo.

Lección 2: repita conmigo; el niño tiene hambre y va a comer, se ponga el mundo como se ponga.
Hemos visto ya varias veces los problemas que algo tan natural como un pecho puede acarrearle a muchas personas, por tanto creo que sería conveniente entender que llevas un arma, (perdón, dos) cargada (normalmente) y que debes saber como usarla.



Lección 3: cómo dormir a tu bebé en tres cómodos pasos.
Paso 1. coja a su bebé en brazos.
Paso 2. comience a cantar una canción en un tono calmado y lo más amoroso que le sea posible.
Paso 3. pasee de un lado a otro del salón hasta que el bebé se duerma.

Lección 4: cambio el pañal
Modo novato. Cambiar al bebé en el cambiador de casa, con pañal, toallitas y crema a mano, mientras te mira sonriente.
Modo avanzado. Cambiar al bebé con cabreo monumental, y la caca saliéndole por los sobacos. El paquete de toallitas ha ido a parar a la bañera de una patada y el único pañal que te queda está en el bolso del carro, en medio del salón. ¿Alguien dijo miedo?
Modo experto. Cambiar al bebé sobre sus rodillas, en un habitáculo de 1 metro cuadrado y con una sola mano. Es más o menos el espacio que tendrán en el cuarto de baño de un restaurante y no se preocupen terminarán haciéndolo con los ojos cerrados.

Lección 5: preparar la cena/comida.
Con bebé agarrado a una de tus piernas (modo novato).
Con bebé en brazos (modo experto). Con bebé en brazos insistiendo en meter la mano en el aceite hirviendo (modo ya-no-puedo-más).

Lección 6: gestionar los consejos sobre lactancia de los expertos
Nos referimos a los expertos a tu alrededor, es decir, tu madre, tu suegra, el vecino del quinto, el charcutero, las madres del parque, etc.

Lección 7: visión de 270 grados
Se cree que hay madres que han conseguido una visión de 365 grados capaz de atravesar bolsillos de babys y mochilas de guarderías.

Lección 8: conocimientos en canciones infantiles
Nivel novato: primer CD de los cantajuegos.
Nivel intermedio: colección completa de cantajuegos.
Nivel experto: colección completa de cantajuegos, canciones de cuna desde el siglo XVIII. En castellano, inglés y chapurreo de alemán.

Lección 9: Cómo ser madre, mujer, esposa, amiga, confidente, jefa, secretaria, hija, compañera de juegos, policía, enfermera, maestra
Y hacerlo lo suficientemente bien como para pasar el examen al que te va a someter la sociedad 24 horas al día, 7 días por semana.

Lección 10: ser padres
Así, a secas, sin más añadidos, sin preocuparse de si está mejor o peor lo que haces, poniendo amor y sentido común en tu día a día, disfrutando de tu hijo mientras todo lo demás se queda en un segundo plano (incluidas las nueve lecciones anteriores)

Fuente: http://www.bebesymas.com
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20/10/14

¿Niño o niña? El estrés de la madre puede estar relacionado con el sexo del bebé


A la hora de ser padres deben ser mayoría aquellos a los que el sexo que tenga el bebé les da un poco igual. Siempre hay a quien le haría más gracia que fuera niña o que fuera niño, pero se deja al azar o al destino la elección final.

Algunas parejas, en cambio, tienen más claro cuál es el sexo que preferirían para su próximo hijo y hacen lo posible por conseguirlo en base a las recomendaciones de dieta, costumbres, etc.

Pues bien, a todos los métodos conocidos, o a todos los factores que sabíamos que tienen relación con el sexo del bebé, se le añade otro: el estrés. Y es que un estudio realizado por el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Oxford halló que el estrés de la madre puede estar relacionado con el sexo del bebé.

Cómo afecta el estrés en el sexo del bebé
Según los investigadores, las mujeres que tienen un nivel más alto de estrés a largo plazo, es decir, las que están más estresadas normalmente, antes del embarazo y durante, tienen más probabilidades de tener niñas. Además, tardan más en quedarse embarazadas.

El estudio se realizó con mujeres sanas del Reino Unido que estaban tratando de tener un bebé. El objetivo era conocer los factores que ayudan a que un embarazo acabe bien, de manera saludable, y por contrapartida, conocer cuáles eran los que pueden afectar de manera negativa. Asimismo, conocer las costumbres o hábitos adecuados para lograr un embarazo y los inadecuados, que pueden retrasar el momento de la concepción.

Vieron, como he comentado, que el estrés era uno de los factores que podían causar problemas en el embarazo y en el desarrollo del bebé. De paso, y sin buscarlo, observaron que las mujeres con niveles más altos de alfa-amilasa y de cortisol (esta hormona está vinculada con el estrés a largo plazo) antes del embarazo tendían a tener más niñas.

De las 338 mujeres nacieron 58 niños y 72 niñas, pero hablamos de todas las mujeres de la muestra, las que tenían estrés y las que no. A la hora de separarlas, las que tenían más cortisol (problemas a largo plazo) tenían un 75% más probabilidades de tener una niña que las que no tenían estrés. Si tenían más alfa-amilasa (aumenta cuando tenemos problemas puntuales), tenían un 69% más probabilidades de tener niña.

¿Existe causalidad?
Ahora bien, como dicen los investigadores, la muestra es muy pequeña y podría no ser una relación real causal. Incluso, en caso de que la muestra fuera grande, el estrés podría ser la consecuencia de algún factor que sería en realidad el causante de tener más hijas, como la ocupación, la alimentación y/o otros problemas.

Si pensamos en clave de supervivencia de la especie, tiene cierta lógica. Los niveles de estrés elevados pueden estar "diciendo" al cuerpo de las mujeres que en el exterior la vida no es fácil y que los humanos pueden tener problemas para mantener la población. Como la mayoría de especies han ido evolucionando a lo largo de la vida para tener como objetivo primero la supervivencia de la especie, lo más lógico, en caso de épocas de peligro para la humanidad, es que nazcan más mujeres, que son las que pueden dar a luz a los bebés.

Ahora bien, algo falla en mi teoría: ¿por qué tardan más en lograr un embarazo? ¿No debería ser lo contrario, que a más estrés, más capacidad para procrear? ¿O quizás la limitación tenga también que ver con todo ello, pues el estrés de la madre puede ser perjudicial en su labor como madre e interesa que tenga pocos hijos, para poder cuidarlos, pero que sean niñas?

Ante la duda, sea cuál sea la realidad, no me queda más que recalcar que los métodos para tratar de seleccionar el sexo del bebé no son efectivos al cien por cien, que estar estresada puede afectar a muchas cosas y que no es un estado que haya que buscar voluntariamente para tratar de tener una hija y que, en consecuencia, para evitar desilusiones posteriores, lo mejor es no hacer muchas cábalas ni inventos al respecto, tener claro que tanto puede ser niño o niña, y que, sea lo que sea, debe ser recibido con la misma alegría.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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19/10/14

Ojo a las pantallas: dañan la vista de los más pequeños


Cada vez es más habitual que nuestros bebés y niños tengan entre sus manos tabletas y teléfonos móviles. Antes, la televisión solo se veía en casa. Ahora, en cualquier lugar los niños pueden ver dibujos animados o jugar con pantallas digitales. Pero, ojo a las pantallas, porque dañan la vista de los más pequeños si no se utilizan bien.

En los últimos años han aumentado los casos de miopía entre los niños pequeños, de entre dos y cuatro años. Los oftalmólogos lo atribuyen al mayor uso de las nuevas tecnologías por parte de las familias.

A edades tempranas los niños aún no tienen bien desarrollados los conductos oculares, por lo que les cuesta focalizar o fijar las imágenes. El aparato visual se desarrolla hasta los ocho años aproximadamente.

Si continuamente se les expone a estas pantallas que se ven a una distancia mínima, pueden aparecer problemas tempranos de miopía, astigmatismo y otros “errores refractivos” (cuando los ojos afectados no pueden enfocar correctamente los objetos sobre la retina) que hasta ahora estaban presentes sobre todo en niños algo mayorcitos, entre los seis y 11 años.

Recordemos que, aunque la introducción en la vida diaria de estos aparatos es inevitable y trae muchas ventajas, también es cierto que los más pequeños se pierden muchas cosas frente a las pantallas. Incluso, se ha comprobado que los niños que pasan más tiempo al aire libre tienen menos riesgo de padecer miopía.

Por eso, en los más pequeños conviene limitar los gadgets electrónicos en lo posible y usar los vídeojuegos con moderación y en familia. Puede que sea menos "cómodo" para los papás o cuidadores, pero sin duda divertido, también didáctico y más saludable otro tipo de entretenimiento, digamos "tradicional".

También, como se asegura ahora, porque las pantallas de tabletas y móviles están haciendo que cada vez haya más niños pequeños miopes. La salud visual de nuestros hijos importa muchísimo y hemos de estar atentos a cualquier signo que indique que tienen algún problema visual.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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18/10/14

Mi bebé todavía no habla, ¿debo preocuparme?


Hace pocos días nos quedábamos boquiabiertos con el bebé de dos meses que dice "Te quiero", pero desde luego eso no es lo normal. No empecéis a hacer comparaciones que es una de las peores cosas que podemos hacer los padres. De hecho, es a raíz de comparar a nuestros hijos con otros niños cuando surgen las preocupaciones sobre si podrá hacer tal o cual cosa.

El desarrollo del lenguaje es una de las más frecuentes, especialmente cuando nos encontramos con niños de la misma edad de nuestros hijos capaces de pronunciar un discurso mientras que el nuestro no articula palabra. La pregunta es inevitable, mi bebé todavía no habla ¿debo preocuparme?

¿Cuándo empiezan a hablar?
Como en cualquier aspecto del desarrollo, en la adquisición del lenguaje cada niño tiene su propio ritmo. Así como no todos los niños empiezan a andar a la misma edad, tampoco todos empiezan a hablar a una edad determinada. Todo depende de la maduración del niño, de cuando su cerebro esté biológicamente preparado para adquirir el lenguaje.

Se puede hablar de retraso simple del habla cuando se produce un desfase en la aparición del habla y en el desarrollo de la expresión respecto a la edad cronológica del niño. Es un desarrollo del lenguaje lento que no corresponde a su edad.

Normalmente, ¿cuándo empieza a hablar el niño?
El bebé comienza a pronunciar sus primeras palabras entre los 10 y los 13 meses. Al principio habla de personas (papá, mamá, nene), animales (perro, gato, pato…), alimentos (agua, pan, manzana…), partes del cuerpo (ojos, boca, mano…), prendas de vestir (pantalón, camiseta, zapato…), vehículos (coche, barco, avión…), juguetes (pelota, puzzle, muñeca…) u objetos que se encuentran en la casa (cuchara, televisión, teléfono…), pero también de la localización en el espacio (arriba, abajo, al lado…) y de ciertas rutinas (hola, gracias, por favor…).

Hacia los 18 meses ha adquirido entre 50 y 100 palabras, hacia los 20 meses 200 palabras, hacia los 2 años entre 400 y 600 palabras, y hacia los 3 años unas 1.500 palabras y es capaz de utilizar frases de tres elementos con una estructura de nombre+verbo+nombre (por ejemplo, "nene come pan").

Por supuesto que no vamos contando las palabras que pronuncia, pero nos sirve para tener una idea aproximada. Tampoco significa que el niño tenga un retraso del habla si no dice 50 palabras a los 18 meses.

¿Cuándo se puede decir que hay un retraso del habla?
Se puede decir que el niño tarda en empezar a hablar cuando a los 2 años no produce enunciados de dos palabras.

También hay otros síntomas que pueden alertar sobre un retraso del habla si a partir de los 3 años el niño presenta los siguientes signos:

Tiene una alteración en la organización del lenguaje. Es decir, es capaz de pronunciar sonidos aislados y grupos de sonidos, pero presenta dificultades para formar con ellos las palabras.

Muestra un retraso en la adquisición del juego simbólico.

Reduce al mínimo el uso de proposiciones, de nexos y utiliza muchas simplificaciones fonológicas.
I
mita pero no pronuncia frases de forma espontánea.

Hay que decir que la mayoría de los bebés que empiezan a hablar tarde se normalizan después y también hay que aclarar que los prematuros pueden tardar algo más en comenzar a hablar.

¿Cómo podemos ayudarle?
Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a estimular la adquisición del lenguaje con sencillas técnicas, como por ejemplo:

Leerles y contarles cuentos con frecuencia, incluso desde antes de que comiencen a hablar, para que vayan familiarizándose con nuevos sonidos y palabras.

Usar frases sencillas adaptadas a la edad y nivel de comprensión del niño.

Ir nombrando las acciones que vamos a haciendo ("nos ponemos los calcetines", "te limpio la cara")

Repetir varias veces palabras cotidianas que aún no pronuncia (coche, casa, libro, etc)

Destinar un rato del día a juegos en los que intervenga el habla (flashcards, dibujar y preguntarle qué ha dibujado, dibuja el objeto que él te nombre, etc)

Usar preguntas de respuesta abierta (¿y ahora qué hacemos? ¿cómo funciona esto?) para motivar al niño a participar.

Problemas que debemos descartar

Si notamos que el niño no progresa en la adquisición del lenguaje es necesario acudir a un especialista para descartar algún problema que pudiera estar interfiriendo, como por ejemplo: problemas de audición, un trastorno del habla (disglosia, disartria, tartamudez) o algún otro problema del desarrollo.

Fuente: http://www.bebesymas.com
Leer más: http://www.bebesymas.com/desarrollo/mi-bebe-todavia-no-habla-debo-preocuparme 

17/10/14

A los 9 meses el bebé puede reconocer una imagen de un objeto conocido en un libro

Ya hemos hablado varias veces de la importancia de ver libros con los niños, incluso antes de que pronuncien sus primeras palabras. Hacerlo puede ser muy beneficioso para su desarrollo, especialmente esos libros que incluyen fotografías de objetos cotidianos.

Un estudio reciente realizado con 30 bebés británicos y publicado en la revista Child Development afirma que cuando los bebés tienen 9 meses de edad son capaces de reconocer una imagen de un objeto conocido en un libro. Utilizan las imágenes para obtener información sobre un objeto y luego reconocer el objeto real.

Para comprobarlo, se les enseñaron a bebés de 9 meses durante aproximadamente un minuto fotografías en color o en blanco y negro de un juguete a tamaño real. Luego, se les colocó delante el juguete real de la fotografía y otro juguete.

Se les presentaron los juguetes de dos maneras diferentes: dentro de recipientes transparentes y dentro de recipientes opacos.

En el primer caso, los bebés eran más propensos a intentar coger el juguete que no estaba en la foto, lo que sugiere que reconocían al juguete de la imagen y lo encontraban menos interesante que el juguete real.

En cambio, cuando se los enseñaban dentro de recipientes opacos, eran más propensos a intentar coger el que habían visto en la fotografía, lo que significa que se habían formado una imagen mental firme de ese juguete.

Es curioso saber que aún antes de que empiecen a hablar por sí mismos, los bebés ya son capaces a los 9 meses de reconocer las imágenes de objetos que han vistos en un libro.
Así que ya sabéis. Hay libritos preciosos con imágenes llamativas y a todo color de objetos cotidianos. También valen imágenes de revistas o las famosas flashcards.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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16/10/14

¿Sirven para algo los libros sobre crianza?


El abanico de libros sobre este tema que podemos encontrar en el mercado es treméndamente extenso, tanto que cuando terminemos de leernos la mayoría de los que hay actualmente en el mercado y tengamos claro que es lo que debemos hacer ante una rabieta, cómo dormir a nuestro bebé y qué darle de comer, nuestro hijo probablemente haya terminado ya la universidad.

Que "los niños no vienen con manual de instrucciones" y que "cada niño es un mundo", mundos que se parecen bastante entre sí, pero diferentes al fin y al cabo, son dos verdades a tener muy en cuenta, al menos de momento.

Alrededor de la primera se ha montado toda una industria de manuales, documentos, tesis y tratados sobre cómo funcionan los niños, pero en la segunda premisa, que es igual de buena y válida, nos viene a decir que no hay nada que sirva para todos, por tanto: ¿Sirven para algo los libros sobre crianza? Desde mi punto de vista, si.

Nos mantienen entretenidos mientras esperamos la llegada de nuestro hijo
No hay nada que distinga este género de libros de cualquier otro en el mercado. Y así tenemos libros mejor o peor escritos, tenemos verdaderos bodrios que harán más fácil que conciliemos el sueño, también habrá otros que nos lo quitarán. Habrá algunos que nos divertirán, los hay de ciencia ficción y verdaderos tratados que sólo se entienden si uno tiene un doctorado en estadística, la carrera de filosofía, la de psicología, avanzados conocimientos de medicina, varios cursos de mecánica y al menos una ingeniería (créanme, no exagero).

¿Qué libro leerme entonces?
Por desgracia, la mayoría de los autores de libros de este tipo pecan de lo mismo, no han sabido como sintetizar su libro en la sinopsis de este y así podemos ver como nos cuentan lo mismo una y otra vez haciendo que parezca que una vez leído uno, leídos todos.

De la portada tampoco podemos sacar mucho, ya se sabe el dicho de no se puede juzgar un libro por su portada, no obstante, si podemos obtener algún dato a través de ella: así aquellos que pretenden enganchar mediante el rigor científico, es decir, aquellos que quieren decirnos, "hola, soy una persona seria que he escrito este libro y deberías leerlo" presentan en su portada una foto del autor, o un fondo sobrio que nos indique que estamos ante algo serio, de carácter pediátrico incluso, todo un tratado sobre crianza.

Luego tenemos aquellos basados en la felicidad que presentan imágenes de paisajes, niños felices, ya saben, algo que no indique que "en este libro encontrarás el camino hacia vuestra felicidad", claro que no creo que muchos compremos un libro de esta temática si aparece la foro del muñeco diabólico.

Para finalizar, tenemos aquellos que se cuentan con el humor para enganchar al lector, suelen aparecer imágenes de mujeres (madres) desesperadas y terriblemente atareadas en la portada, escenas cómicas o caóticas que normalmente sólo aquellos padres no primerizos han vivido, pero suelen ser amenos de leer y están contados desde la perspectiva de esa amiga que se sienta a tomar un café contigo mientras te cuenta cómo es su día a día y cómo deberías pensar que va a ser el tuyo. Esto no tiene por qué ser así, muchos de nuestros males se hacen pequeños cuando los compartimos con otros.

Un libro para cada método y un método en cada libro
Como seguramente ya te habrán contado o sabrás por experiencia, en esto de la educación y cuidado de esos adorables seres que llamamos hijos, no existe un único método de crianza, es más, lo de "método" no es correcto, un método es algo rígido que exige una actuación determinada de una forma concreta y un niño es tan súmamente cambiante que será difícil que algo funcione toda la vida.

Pero, ¿cuántos métodos hay? Pues tantos como autores escribiendo, ¿por qué? Pues por lo que os he dicho antes, cada niño es un mundo y cada maestro otro, lo que se traduce en otro dicho más cada maestrillo tiene su librillo y si tu madre se pusiera a escribir, seguro que tendría uno diferente a todos los demás, así que no digamos aquellos que se dedican profesionalmente a esto.

Por tanto, aquí tenemos libros para todas las tendencias imaginables, desde las más respetuosas con los niños a aquellas más favorables a los padres, pasando por toda la gama intermedia. ¿Cuál llevarte a casa? Pues si tienes claro cómo quieres educar a tu hijo, un libro que se ajuste a tus parámetros, aunque te aconsejaría que también escogieras alguno que aunque en principio no se ajuste tampoco esté enfrentado con tus creencias, porque es muy probable que algo aprendas, aunque sea la forma de como no hacer las cosas.
necesito un manual

¿Y no hay ninguno que funcione?
Pues mire usted, al 100% diría que no. Porque la cosa no es tan fácil y criar un hijo es una ecuación de esas de quincuagésimo grado en la que intervienen más variables que en el cambio climático.

¿Entonces no leo ninguno? Tampoco. Si hay algo que es cierto es que la cultura no ocupa lugar. Y hay muchos libros que van a intentar explicarte, de una forma o de otra, el por qué hace tu hijo las cosas. Esto puede ayudarte a verlo desde su punto de vista (que muchas veces no se parece en nada al nuestro o al que nosotros creemos) y así ser capaz de aplicar una solución válida.

Pero es probable que tu hijo no reaccione de la forma esperada a como indica el libro o que incluso sean métodos contraproducentes. Al final todo va a consistir en un poco de aquí y un poco de allá, nadie tiene la verdad absoluta con tu hijo, ni con el de nadie. Y desde luego, nadie va a terminar conociendo mejor a su hijo que sus padres.

Y termino ya. Está muy claro que hay líneas de crianza muy divergentes y que con toda probabilidad si te sientes más afín a una determinada tendencia la otra no merece para ti dedicarle ni cinco minutos, pero hay otra muchas intermedia que pueden ser interesantes. También podemos encontrar muchas ayudas o soluciones prácticas a problemas de nuestro día a día, como por ejemplo hablarles de diferentes cosas a tus hijos, qué decirles y cómo hacerlo, qué lenguaje utilizar.

También debemos tener en cuenta que un libro nunca es sustituto de un profesional y si vemos algo extraño en nuestro hijo debemos consultarlo, por mucho que nos diga la guía que es un problema sin importancia.

Y vosotros, ¿hubo algún libro que os gustara en especial? ¿Son útiles los libros sobre crianza?

Fuente: http://www.bebesymas.com
Leer más: http://www.bebesymas.com/ser-padres/sirven-para-algo-los-libros-sobre-crianza 

15/10/14

¿Productos cosméticos para la piel del bebé? Los imprescindibles

Existen muchos productos cosméticos al alcance de la mano en cualquier supermercado, específicos para bebés: colonias, cremas, champús, cremas... Pero, ¿realmente sabemos lo que contienen? ¿Cómo estar seguros de que no van a afectar a la delicada piel del bebé?

Estos productos suelen contener agentes químicos que pueden provocar alergias, erupciones cutáneas, granitos, sequedad... Por ello, hay que recordar que la piel del bebé tiene sus propias "defensas" y que si la llenamos con sustancias externas podemos estar dañándola. 
Porque muchos de esos productos específicos para bebés contienen casi tantas sustancias irritantes como los de los adultos.

Incluso un baño excesivo sin utilizar jabones o champús puede irritar la piel del bebé que estaba sana y resecarla, de modo que si a eso le añadimos productos no específicos y no naturales, el proceso puede acrecentarse. Las lociones, champús y talcos tienen riesgos para el bebé. De hecho, y volveremos sobre ello más abajo, los polvos de talco no son recomendables.

Además, si nos paramos a pensar, ¿por qué utilizar champú en un bebé que no tiene pelo apenas? No tiene sentido, podemos usar el mismo jabón neutro que para el resto del cuerpo.
Por ello hemos de optar por productos naturales, sin agentes químicos y aun así, probarlo con poca cantidad y en un pequeño trozo de la piel del bebé antes de aplicarlo generosamente (léase aceites o cremas hidratantes...) y no hacerlo si realmente vemos que la piel del bebé está bien. Hay muchos componentes que debemos evitar en los bebés, comprueba que no lo tiene el producto que vas a comprar o a usar.

Si nos da la impresión de que su piel está seca, lo más recomendable es un aceite específico natural (y aplicarla con un suave pasaje) y para los productos de baño podemos optar también por jabones neutros y sin olor para el recién nacido.

Una vez el bebé va creciendo y su piel se va "endureciendo", acostumbrada a estar al aire libre, podemos probar productos menos neutros, pero seguimos recordando que es necesario revisar los componentes y huir de los químicos, aunque no sea fácil encontrar algo que no los contenga en su composición.

Respecto a las colonias para bebés, aunque son suaves, es mejor no aplicarlas directamente sobre su piel sino mejor en la ropa, de este modo no altera el ph de la dermis. De todos modos, ¿hay algo que huela mejor que un recién nacido, sin aditivos? Parece ser que ese aroma resulta tan adictivo como la droga...

En lo que se refiere a las cremas de protección solar, recuerda que para los bebés pequeños son más recomendables las de filtro físico (no las de filtro químico) ya que son más respetuosas con la piel. Pero existen otros modos de proteger al bebé si ves que la crema no le sienta bien a su piel, como las barreras físicas (sombrillas, gorras, ropa...) y, en cualquier caso, evita el sol más fuerte y directo en las horas centrales del día.

La zona del pañal sí necesita protección
Eso sí, el bebé huele a gloria cuando no hay caquitas de por medio. Y llegamos en este punto a otro producto específico para bebés y que sí resulta de utilidad siempre que se aplique bien y encontramos aquel que le vaya bien al pequeño: las cremas protectoras para la zona del pañal.

Porque los excrementos resultan muy irritantes y con la humedad en exceso existe un alto riesgo de que el culito del bebé enrojezca, le salgan granitos e incluso haya dermatitis del pañal... Para evitarlo, existen cremas protectoras adecuadas para aislar la piel del contacto con las heces y evitar de ese modo que la piel sufra.

Recuerda que para este fin ya no se utilizan los polvos de talco, que no son adecuados para el bebé, ya que según han demostrado las investigaciones resecan en exceso la piel del bebé, impidiéndole respirar por los poros, y puede provocar también problemas en caso de inhalación o ingesta accidental.

Otras cosas que podemos hacer para evitar irritaciones es cambiar el pañal del bebé con cierta frecuencia y siempre que haya caca. Usa toallitas húmedas desechables para bebés (aunque algunos estudios señalan que pueden implicar riesgos) para limpiar la zona, por lo que tal vez sea mejor usarlas solo fuera de casa).

Si no quieres renunciar a las toallitas, recuerda que las mejores son las que no tienen perfume y contienen emolientes como aloe, manzanilla... Otra opción en casa es utilizar una gasa humedecida simplemente con agua para limpiar la zona, incidiendo en los pliegues. Y el culito al aire siempre que se pueda.

En definitiva, a la hora de hablar de productos cosméticos para la piel del bebé, recomendamos los imprescindibles, sobre todo cuando aún son muy pequeños. Realmente pocos son necesarios y lo que hacemos es proteger la piel del bebé, muy delicada aún. Ya habrá tiempo de echarse "potingues" cuando crezcan...

Fuente: http://www.bebesymas.com
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