22/12/14

Ayudar a los demás desinteresadamente nos aporta beneficios físicos y psicológicos


Ayudar a los demás no sólo nos hace sentirnos bien psicológicamente, sino que beneficia nuestra salud física.

La función de ayuda mutua, de ayuda comunitaria, el ayudar a otros siempre que esté en nuestras manos, es muy importante para el funcionamiento de la sociedad, ya que no todo se puede comprar o vender con dinero (al margen de que los servicios a los que accedemos pagando, requieren de una renovación del aporte económico).

No todos tenemos el mismo tiempo, disponibilidad, ganas de colaborar en organizaciones de voluntariado, pero cuando hablamos de ’ayudar a los demás’ no siempre implica acciones premeditadas y coordinadas, también cuenta el apoyo que podamos prestar a personas de nuestro entorno que lo necesiten.

Eso sí, en esta ocasión nos gustaría hablaros de los beneficios descubiertos por un estudio publicado en el International Journal of Psychophysiology. Es lógico pensar que para quien recibe la acción es muy positivo contar con los cuidados o la atención de una persona a la que será fácil conectares emocionalmente, que ofrece sin más condiciones que la organización de su vida diaria.

Sin embargo, parece que el que ‘ofrece’ voluntariamente, también recibe a cambio una serie de beneficios para la salud que fueron contrastados por la Universidad de California en 1999, y la de Michigan un 2003.

Así, un aumento de la autoestima, menos depresión, niveles bajos de estrés, vida más larga, más felicidad, presión arterial más baja, fueron encontrados en el grupo de personas que años antes habían participado como voluntarios en diferentes asociaciones y entidades. Incluso teniendo en cuenta factores como la edad, el ejercicio realizado, la salud y los hábitos negativos adoptados (por ejemplo fumar), evidenciaban estos efectos positivos.

Parece que dar desinteresadamente a los demás puede activar regiones asociadas al placer, la confianza, y la conexión con los demás. Esto provoca que se liberen endorfinas, sustancias asociadas al bienestar y el placer.

Como he comentado antes, ayudar no es sólo participar en organizaciones de voluntariado, es natural establecer redes sociales de compromiso entre las personas. En el primer caso creo que se debe prestar especial atención a las voluntarios que participan en diferentes entidades, prestando servicios de ayuda a personas, que no se nos olvide que ejercen su labor altruistamente, y por ello mismo se trata de un trabajo que debe ser reconocido como merece.

Es sólo una reflexión porque muchos jóvenes deciden desde muy pronto (en mi caso fueron los 16 años) colaborar como voluntarios. Puede que influya la actitud de sus padres hacia el entorno, o la capacidad para haber desarrollado empatía… en cualquier caso es una actitud a alentar (no imponer) que se puede compaginar con otras actividades que desarrollen.

No olvidemos por último, que para ayudar, la otra parte de la relación debe querer ser ayudada (exista una petición explícita o no), por lo que imponer la ayuda no tiene sentido, y puede generar efectos contrarios a los esperados.

Fuente: http://www.pequesymas.com
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21/12/14

A los seis años, los niños que recibieron leche materna tienen menor riesgo de infecciones y alergias


El efecto protector de la leche materna frente a las infecciones ha sido analizado ampliamente por varios estudios científicos. Pero uno que hemos conocido recientemente, publicado en la revista Pediatrics, pone énfasis en el tiempo que puede llegar a mantenerse esta protección.
Concretamente, asegura que al cumplir los seis años, los niños que recibieron leche materna tienen menor riesgo de infecciones de oídos, garganta y senos nasales.

Un equipo liderado por la Dra. Ruowei Li, de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, ha querido corroborar si los beneficios de salud de la lactancia materna permanecían durante un periodo prolongado tras la introducción de los alimentos sólidos.

Para ello analizaron las visitas al médico de 1.300 niños de seis años de edad y encontraron que los niños que habían sido amamantados durante nueve o más meses tenían unas probabilidades un 31 por ciento más bajas de haber contraído una infección del oído en el año anterior, unas probabilidades un 32 por ciento más bajas de una infección de garganta y unas probabilidades un 53 por ciento más bajas de una infección de los senos nasales.

No sólo observaron que el riesgo de infecciones es menor en los niños que habían recibido leche materna en comparación con los niños que no, sino que el riesgo disminuía en relación al tiempo que habían sido amamantados.

Otro estudio, realizado por el Centro para la Seguridad Alimentaria y la Nutrición Aplicada de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos, observó la tasa de alergias probables a los alimentos en niños de la misma edad, seis años.

Hallaron que los niños que habían recibido lactancia materna de forma exclusiva durante cuatro o más meses tenían alrededor de la mitad de las probabilidades de contraer una alergia a un alimento, en comparación con los niños que habían sido lactados durante menos tiempo.

Con estas conclusiones, además de reconfirmar el efecto protector de la leche materna frente a infecciones y alergias en los niños, lo cual es bueno para su salud, también nos hace reflexionar sobre el ahorro sanitario que supone fomentar la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses y complementarla con sólidos hasta al menos los dos años de edad.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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20/12/14

Sigue escuchando a tus hijos cuando estos crezcan: le darás valor a vuestra relación

Escuchar (digo escuchar no ‘oír’) a los demás, creo que es una de las claves de la comunicación humana. Establezco la distinción porque “escuchar” es ‘prestar atención a lo que se oye’. Lo cual trasladado al ámbito doméstico y en una escena que podría repetirse en muchos hogares: escuchar es (como dice Marisa de ‘Madres estresadas’, a la que próximamente entrevistaremos - no me he olvidado, no -); dejar de remover la cena, apagar el fuego y darnos la vuelta, para atender lo que quieren decirnos nuestros hijos.

Que no es sino lo que nos gustaría que hicieran con nosotros, si quisiéramos comunicar algo importante. Me permito además introducir una variable en el tema de la escucha, que no tiene que ver tanto con lo que los demás nos cuentan, como con lo que nosotros decimos. ¿Te escuchas cuándo hablas con tus hijos? ¿te escuchas cuándo les regañas? ¿te escuchas cuándo les sermoneas?, en mi caso cuando lo hago, a veces me da un poco de vergüenza de mí misma, al darme cuenta de cuán fácil es perder la compostura.

Marcy Axness es especialista en desarrollo temprano, conferenciante, editora de Mothering y autora de un libro llamado “Parenting for Peace: raising the next generation of Peacemakers”, de una de sus entradas recientes, he rescatado algunas ideas que además de ser contundentes, son clarificadoras y muy a tener en cuenta

Escucha (de verdad) a tus hijos
En el artículo 5 Out-of-the-Box Ways to Make Your Child “LISTEN!!!”, habla de eso… formas de hacer que los niños escuchen. Os recomiendo leer completo, aunque por ejemplo, una de las cosas que más me ha gustado es que (aun sin darnos cuenta, aún sin querer) para los nuestros hijos somos un espejo.

Así que no pretendamos ver en ellos comportamientos que por pereza, desidia o negación no adoptamos. ¿Somos ordenados? ¿tenemos en cuenta a nuestra pareja al tomar decisiones? ¿hablamos con nuestros padres sin tapujos?).

Hablar menos (y más claramente), ESCUCHAR, pensar antes de decir (antes de hacer también), sorprender a los niños (dejando sacar nuestro niño interior) y conseguir ser fuente de inspiración. Son unos pilares que podrían sustituir a cientos de páginas con consejos y recomendaciones difíciles de recordar, y a veces incluso de poner en práctica.

Una duda frecuente: ¿habré estado a la altura?
Me lo he dejado para el final, aunque en verdad no sabía si introducir este post con esta idea que ha venido a poner palabras a un pensamiento y miles de sentimientos que me abordan desde hace poco tiempo. De repente tengo un hijo pre adolescente (y tras de él un puñado importante de vivencias, recuerdos y emociones), y me doy cuenta de que él ya está empezando a escoger su propio rumbo.

Es cuando querría haber estado a la altura, cuando querría haberle proporcionado herramientas suficientes, cuando necesitaría disponer de un poco más de tiempo para ayudarle a sentirse más seguro. Y sobre todo cuando veo a la vuelta de la esquina el “examen final de ser madre” y me da la sensación de que en lugar de ‘asistir a las clases’ me he perdido en prejuicios, divagaciones, temores, incertidumbres, equivocaciones…

Este torbellino es normal y compartido por muchos padres. Y pese a él, deciros que (tal como les aseguro a otros padres, y como me aseguran los que han pasado por esto) los adolescentes aún nos necesitan. De otra manera claro, porque ya no se embelesan con nuestras palabras y con nuestros actos, sino que esperan ver comprensión, respeto, coherencia; y sobre todo que nos escrutan constantemente.

La respuesta está en el camino, y en nuestra propia capacidad de redefinir el papel de padres y la relación con los niños, unos niños que un día nacieron, y cuando nos vengamos a dar cuenta se habrán independizado. La labor de los padres no es fácil, entiendo que la de ser hijo tampoco, pero es posible formar un equipo en el que la persona que depende acaba trabajando ‘codo a codo’ con la que protege, y pasado el tiempo, acaba acompañando a sus propios hijos en la vida.

Fuente: http://www.pequesymas.com
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19/12/14

Buenos hábitos para la merienda de los niños


La merienda es una de las comidas del día que ayudan a los pequeños a seguir con energía y saludables hasta la hora de dormir. Entre la comida y la cena, necesitan un aporte nutricional y es la merienda infantil una comida también importante. Pero, ¿vale cualquier merienda?

No todas. Muchas veces las prisas o la comodidad hacen que les demos a nuestros hijos meriendas incompletas o poco apropiadas. Aquí os dejamos algunos consejos para lograr que la merienda infantil sea saludable, buenos hábitos que harán que reduzcamos el riesgo de sobrepeso, por ejemplo.

Incluye cereales: el pan para un bocadillo pequeño, puede cambiarse en ocasiones por galletas o cereales. Estos le dan al pequeño la energía necesaria para el buen funcionamiento de sus músculos y de su cerebro. Recuerda que los bocadillos no han de ser muy grandes (para dar cabida al resto de alimentos importantes) y que los más saludables huyen de patés, morcillas, chorizo, cremas de cacao... Lo más recomendable son jamón serrano, jamón o pavo cocido, lomo...

Incluye productos lácteos para completar las raciones diarias (si va a tomar leche en la cena y ya tomo en el desayuno, no es necesario). Hablamos de un vaso de leche, un yogur natural o de frutas, o un trozo de queso fresco... Se trata de alimentos ricos en calcio y en proteínas, necesarios para su crecimiento.

Incluye fruta o verdura. Para llegar a las cinco raciones de fruta y verdura al día, seguramente será necesario incluir una en la merienda. Es posible alcanzar esa recomendación si a media tarde les ofrecemos uva, melón, naranja (también en zumo), plátano... O también tomatitos cherry, pepino o zanahoria para acompañar al bocadillito. Vitaminas, fibra, hidratación... son algunas de las importantes aportaciones de estos alimentos.

Lo frutos secos (naturales, no fritos ni salados) también pueden formar parte de la merienda de vez en cuando (para mayores de tres años).

Evita las meriendas sin planificar, porque caemos en paquetes de galletas, de patatas fritas, snacks salados o bollos industriales, que contienen grasas, azúcares o sales en exceso. La comunidad científica internacional lleva advirtiendo muchos años sobre la influencia de este tipo de alimentos en el aumento de la obesidad en el mundo. Son alimentos que aportan poco nutricionalmente y tomados habitualmente perjudican la salud.

Acompaña la merienda con agua (también zumos o batidos naturales o leche), en lugar de bebidas azucaradas o refrescos, que favorecen la obesidad y la caries dental.
Merienda en acción. Mejor merendar en el parque o jugando juntos en casa o sentados a la mesa conversando que permitir que los niños merienden viendo la televisión o delante del ordenador solos.

Ajusta las raciones. Los niños pequeños tomarán cantidades pequeñas de cada alimento, no conviene que se sacien si después tienen que cenar. Conforme crezcan, veremos cómo van demandando raciones más grandes.

Esperamos que estos consejos os ayuden a hacer de las meriendas infantiles unas comidas saludables, instaurando buenos hábitos para el futuro. Hemos de tener en cuenta que esto no siempre es compatible con la comodidad o rapidez, pero es básico que no desistamos, por el bien de su salud.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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18/12/14

Cuando la duración de infecciones respiratorias es más larga de lo que se piensa, las sobreinfecciones pueden pasar inadvertidas

La duración de los resfriados comunes y del dolor de oído suele ser más larga de lo que se menciona en las guías orientativas que reciben los padres en el Reino Unido y Estados Unidos.

Parece ser una preocupación bastante frecuente el conocer la duración normal de la sintomatología de las infecciones respiratorias más frecuentes, aunque esta duración pueda estar condicionada a factores como las características de los pacientes o la enfermedad contraída.

La mayoría de estas infecciones en niños están causadas por virus, y son autolimitadas, presentándose como enfermedades leves. Sin embargo es útil que los padres conozcan los signos de alarma ante los que llevar (o volver a llevar) a sus hijos a la consulta del pediatra, ya que las complicaciones se deben tratar oportunamente

Los doctores E. Cuestas (Argentina) y A. Suwezda (Alemania), han revisado un trabajo financiado por el National Institute for Health Research, y llamado “Duration of symptoms of respiratory tract infections in children: systematic review”. El él se habían incluido estudios publicados en inglés que habían reclutado niños sanos de 0 a 18 años con IRA (infección respiratoria aguda), que habían sido llevados a servicios de Atención Primaria o Servicios de Urgencias.

Entre los resultados principales encontramos que en el 90 por ciento de los niños el dolor de oído se resolvió en siete u ocho días, mientras que el de garganta duraba entre dos y siete días, la tos aguda en 25 días y los síntomas respiratorios inespecíficos 16 días. Por su parte la bronquiolitis suele durar 21 días, el resfriado común 15, y el crup unos dos días.

Siendo los períodos de duración de los síntomas, más prolongados que los que se consideraba hasta ahora, podría existir la posibilidad de que ciertas complicaciones, en especial sobreinfecciones causadas por bacterias, pasarán inadvertidas.

Posiblemente estos datos no puedan ser textualmente aplicados en sitios que presenten condiciones climáticas, sanitarias y educacionales diferentes a los grupos de población representados en la revisión; ya que esta fue realizada en países de habla inglesa, de muy altos ingresos y con importantes coberturas sanitarias y de clima frío.

Fuente: http://www.pequesymas.com
Leer más. http://www.pequesymas.com/enfermedades-comunes/cuando-la-duracion-de-infecciones-respiratorias-es-mas-larga-de-lo-que-se-piensa-las-sobreinfecciones-pueden-pasar-inadvertidas 

17/12/14

La comunicación 2.0 con nuestro pediatra, un beneficio mutuo


Vivimos en la era de la comunicación, o eso dicen. Hoy en día hasta el tendero de la esquina tiene facebook, cuenta en Twitter y móvil con alguna herramienta de comunicación. Incluso los abuelos han aprendido a manejar eso que llaman internet para ver las fotos de los nietos o mantener conversaciones a través de la webcam.

Entonces, ¿por qué no utilizar toda esta tecnología para comunicarnos con el pediatra de nuestros hijos? Podríamos mandarle un mail con los síntomas que tiene nuestro hijo, de forma que pueda valorar la urgencia o no de una visita a la consulta. Por eso creo que la comunicación 2.0 con nuestro pediatra trae un beneficio mutuo.

Hay veces, sobre todo al principio, en que tenemos dudas sobre si los síntomas que presenta nuestro hijo son suficientemente importante como para llevarlo a urgencias. Oímos continuamente que los servicios médicos están saturados y si hemos ido a urgencias alguna vez habremos podido comprobar que los tiempos de espera pueden alargarse excesivamente (eso sumado a nuestra propia ansiedad que desde luego no ayuda nada en absoluto).

Otras veces, sabemos de sobra que no es urgente, un simple catarro, un tos nocturna que no deja dormir a nadie en casa, un sarpullido de la piel, bueno, ya sabemos bien que los más pequeños son un imán para todo tipo de sintomatologías. En estos casos, simplemente necesitamos unas pocas de directrices, quizás un jarabe, un poco de paracetamol, o una pomada pueden solucionar el problema rápidamente, pero lo que realmente más necesitamos es la tranquilidad que nos puede dar el pediatra confirmando nuestro primer "diagnóstico casero".

También, para nuestro pesar, hay enfermedades que requieren un seguimiento por parte de un facultativo, lo que obliga a realizar diversos desplazamientos, bien del pediatra, bien de nosotros y nuestro hijo y ya sabemos lo poco que les gusta a algunos las visitas al pediatra.

El e-mail: tupediatra@correo.com
Nació casi a la vez que internet y su uso hoy en día está tan extendido que hay quien le abre una cuenta a su hijo a los pocos minutos de naces (yo lo hice unas semanas antes). Podemos contar a nuestro pediatra nuestras inquietudes, los síntomas que observamos, podemos adjuntar fotos del paciente o bien podemos recibir instrucciones sobre como actuar en un caso determinado, cuando y como debemos darle la medicación a nuestro hijo o que podemos esperar en las próximas horas.

Tiene el inconveniente que no puede sustituir al cara a cara, pero es un método barato y poco intrusivo de comunicación con nuestro pediatra.

La webcam
woip Es un sistema mucho más personal y lo más parecido a una consulta cara a cara que cualquier otro. Hoy en día cualquier portátil viene con cámara incorporada y los nuevos smartphones vienen todos con una incorporada. Una videoconferencia nos puede ayudar a explicar con todo lujo de detalles los síntomas que percibimos, podemos responder a las preguntas que surjan por parte del pediatra, en definitiva, que podemos explicarnos de forma adecuada sin dejar flecos que puedan dar lugar a malas interpretaciones o dejarnos información básica para poder realizar un diagnóstico adecuado.

El problema, es que es un sistema bastante intrusivo, que requiere quizás de planificar unos horarios para la consulta. Quizás sea más un sustituto para visitas de seguimiento, consultas programadas o situaciones programadas. También debemos tener en cuenta que una videoconferencia requiere unos sistemas y una conexión que no siempre tendremos.
WhatsApp, Line, Passport

Quién no tiene alguno de ellos en el móvil hoy en día, bueno, suponiendo que tengamos un smartphone. Son unos de los sistemas de comunicación más utilizados y extendidos de hoy en día. Los utilizamos para todo, desde quedar con los amigos, hasta para avisar de que nos suban pan, enviamos fotos, archivos, etc. Poco a poco han ido sustituyendo al e-mail y a los mensajes de correo. Tienen multitud de ventajas, pero un gran inconveniente y es que requieren saber el número de móvil y claro, si sabes el número de móvil... No es algo que muchos profesionales estén dispuestos a dar a sus pacientes, salvo que quieran decir adiós a su vida personal (recordemos que nuestros hijos no tienen por qué ponerse enfermos en horario de oficina)

Messenger, Hangouts
Similares a los anteriores, tuvieron su época de apogeo hace años, pero la aparición de los móviles con conexión a internet y la proliferación de otros sistemas de mensajería les han relegado casi al uso con un ordenador. Tienen la gran ventaja que no requieren conocer el número de móvil de nadie y que podemos indicar si estamos o no disponibles para hablar.
Redes sociales, facebook, twitter,etc

No las veo yo para mantener una comunicación personal, pero si pueden servir para resolver alguna duda generalizada o tratar un tema de forma superficial, comentar alguna noticia o hablar sobre un nuevo fármaco o vacuna.

Todos estos sistemas podrían ayudarnos a que la comunicación médico paciente fuera más fluida y a "aligerar" los tiempos en las salas de espera teniendo en cuenta que nunca podrán a llegar a sustituir a una visita en "carne y hueso", pero si pueden servir muy bien para ciertos casos.

Seguro que se nos quedan otros muchos casos en el tintero y seguro que muchos de vosotros podéis indicarnos alguna situación en que las comunicaciones 2.0 podrían ayudaros y hacernos la vida más cómoda a todos.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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16/12/14

Enseña a tus hijos a autoprotegerse: normas de seguridad y saber pedir ayuda

Hace unas semanas hablábamos sobre la autoprotección en un post destinado a padres de niños que ya salen solos (sin adultos pero en grupo) de su entorno más inmediato. Según las circunstancias y las posibilidades, esos niños tienen generalmente entre ocho y 13 años.

Más tarde adquieren más autonomía, y aunque aún no son del todo grandes, sus capacidades físicas y de interacción social están más desarrolladas. Con los adolescentes, los padres ya han dado todas (o casi) las recomendaciones para prevenir contactos de riesgo con desconocidos, y están más centrados en otros aspectos de las vidas de sus hijos.

Como sabéis, hace dos o tres días, en Ciudad Lineal se ha producido otro supuesto caso de agresión por parte del pederasta que mantiene en vilo a las fuerzas de seguridad y vecinos de este distrito madrileño. Ante un posible encuentro con un adulto que desea hacerle daño, el niño reaccionará mejor si utiliza su instinto, y sobre todo si se le han repetido varias veces las pautas de actuación.

Esto no garantiza al 100 % la seguridad del niño, puesto que esta también pueda estar condicionada por el lugar de los hechos, la presencia de otras personas, etc; no la garantiza completamente, pero si un niño se cree en el derecho de chillar y salir corriendo cuando se siente en peligro, el riesgo de que sufra agresiones, abusos, o de que se lo lleven a un sitio que el no desea ir, disminuye.

¿Personas extrañas, desconocidos, familiares…?
Cuando se habla de abusos sexuales, sabemos que en el 80 por ciento de los casos son cometidos por personas de su entorno; claro que hay un tanto por ciento restante en el que el agresor o agresores no son conocidos, y además pueden hacer también daño de otras formas (supongo que pienso lo mismo que muchos de vosotros: el secuestro).

Los padres (excepto en lamentables ocasiones) son los protectores por excelencia de los hijos, y son los que perfilaran qué personas (o qué tipos de personas) pueden ser de confianza. Pero creo que más que perdernos en divagaciones sobre de quién o de quienes nos podemos fiar, deberíamos establecer una barrera clara para intentar evitar que nuestros hijos sufran daño por parte de alguien que puede ser un desequilibrado sin escrúpulos al que nadie conoce, o un vecino (que nadie se lo tome a mal) del que jamás se había oído nada malo pero “mira por dónde, ha estado abusando de las niñas que entraban a su casa a ver la colección de …."

He puesto puntos suspensivos no vaya a ser que queriendo inventar hiera la sensibilidad de alguien, tengo vecinos y amigos estupendos con los que he dejado a los niños más de una vez; a otras personas preferiría evitarlas. La cuestión es que estas cosas pasaban y pasan: cuando una amiga era niña salía del colegio y con permiso de su madre se quedaba en la casa del lado con el señor que vivía allí - un vecino - hasta que llegaba del trabajo. Este hombre aprovechaba para tocar a la pequeña.

Recuperando el hilo (que me pierdo), hablando de esa barrera invisible de protección:
El niño tiene derecho a negarse a que le besen, le acaricien, o le quiten la ropa (aunque sea un familiar).

Secretos y secretos: los padres tienen derecho a explicarle a su hijo la diferencia entre secretos buenos (le hacen sentir bien) y secretos malos (le oprimen el corazón, o le provocan tristeza…). El niño tiene que saber que el secreto bueno no tiene por qué contarlo (a los padres no les importa dónde está la cabaña que han hecho este verano); el secreto malo (un contacto de la cuenta de Facebook que le repite constantemente que se muestre desnudo delante de la webcam) puede hacer que se siente mucho peor si no lo revela a sus padres.

Un adulto que pide ayuda a los niños puede tener malas intenciones, ya sé que podemos exceptuar el abuelo que estando todos en la casa de veraneo le dice al niño que le ayude a subir un paquete al desván para que haya más sitio en las habitaciones, pero no es normal recurrir a menores para solventar un problema.

Un niño no tiene por qué acercarse a un coche para ver el mapa del señor que se lo pide, ni tiene que ayudar a descargar una furgoneta, ni tiene que entrar a un edificio para sujetar la puerta de una casa mientras el dueño

Los padres deben saber detectar comportamientos anómalos en los niños, para encontrar su causa. Y deben conocer el origen de regalos que los peques han llevado a casa, ya sabéis que en ocasiones antes de hacer daño, hay personas que se ganan la confianza de los menores dándoles cosas que les puedan hacer ilusión (incluyendo servicios de tecnología). 

Por lo general el acercamiento a los niños se produce cuando no están presentes otros adultos y no pueden aportar su opinión, o dar una respuesta asertiva.

Los niños van creciendo y una de las competencias relacionales a adquirir es la asertividad, que les será muy útil tanto en la infancia como cuando crezcan.

Si a la hora de recoger a los niños los padres no acuden, previamente habrán dado mensajes de seguridad a éstos (una pequeña lista de personas posibles a quien enviar a por los hijos, o unas instrucciones precisas)

Los niños deben saber separar el comportamiento según si sus padres están o no presentes: hay cientos de ejemplos, y quizás veáis en esto alguna incoherencia. Pero no es lo mismo que un niño solo entre a una casa en la que vive alguien que después se sabe que es un depravado; a que una madre espere en la puerta mientras esa señora a quien ha ido a devolverle un libro (es conocida), entra con los niños al recibidor para darles un racimo de uva. 

Hay detalles que los peques no perciben porque su pensamiento es concreto, y mientras acaban de definir con quién están seguros y con quién no, es mejor que se establezca una separación tajante.

Pedir ayuda
Es mejor prevenir obviamente, por eso el consejo principal es que mientras los niños son pequeños estén siempre bajo vigilancia de un adulto responsable. Lo que ocurre es que crecen y empiezan a soltar lazos, y a quedar para ir a comprarse la merienda, o al cine, o a buscar a los amigos a su casa.

Sabemos que es más seguro ir en grupo y evitar los descampados, pero estos sucesos a veces se producen en lugares más tranquilos, porque estos agresores saben cómo acercarse a los menores sin levantar sospechas. Basta con que les engañen con cualquier excusa para que se acerquen a su vehículo, o para alejar a uno del grupo con un mensaje supuestamente enviado por sus padres. Por eso vuelvo a insistir en que las normas de seguridad han de quedar muy claras desde casa, y que aseguremos a nuestros hijos que tienen derecho a rechazar, pedir ayuda, sospechar, si su instinto de pro

Como he comentado más arriba (y sabemos porque nos lo repiten continuamente), un niño que es abordado por una persona que intenta violentarlo, u obligarlo a hacer algo que no desea debe chillar pidiendo ayuda. En caso de que no haya acercamiento pero sí sospechas o inseguridad, un niño solo debe pedir ayuda entrando a una tienda, o dirigiéndose a un policía local (si hay uno cerca), o buscando a una madre que vigila a sus pequeños en el parque.

La confianza (de que hablábamos en el post enlazado arriba) es la que hace que un peque lo cuente en casa espontáneamente o no. En caso de que lo haga jamás deberíamos culpabilizarlo, sino más bien mostrar el orgullo por haber sido valiente.

En cuánto a cómo tratar estos temas en casa, es evidente que resulta más beneficioso intentar no transmitirles miedo, pero no por ello debemos obviar la causa de nuestras recomendaciones, si nos la preguntan. Una respuesta clara y sencilla puede ser que “hay personas que no quieren a los niños y por eso a veces intentan hacen daño”.

Fuente: http://www.pequesymas.com
Leer más: http://www.pequesymas.com/desarrollo-social/ensena-a-tus-hijos-a-autoprotegerse-normas-de-seguridad-y-saber-pedir-ayuda