25/1/15

Leer a los niños desde su nacimiento les ayuda en la adquisición de diferentes habilidades


No hace mucho, Michael Wilshaw desde el Reino Unido, realizó unas polémicas declaraciones en las que (entre otras cosas) advertía que los padres que no leen a sus hijos son ‘malos padres’.

Más o menos al mismo tiempo la Academia Americana de Pediatría, hacía extensivo un comunicado informando que a partir de ahora los pediatras aconsejarán a los padres que lean a sus hijos.

El tono es mucho más amable, la verdad, y aunque hay quien piensa que los médicos están para solucionar problemas de salud, personalmente prefiero que me recomienden que lea a los niños, antes que se entrometan en mi estilo de crianza. O al menos lo hubiera preferido hace años, porque mis hijos apenas ven al pediatra más que por la revisión anual y alguna enfermedad infecciosa durante el otoño y el invierno.

Se sabe que leer con regularidad a los niños desde que son bebés, estimula su cerebro y refuerza la relación con sus padres en esta etapa tan importante de su desarrollo. La recomendación general es leerles hasta los tres años, a mí me parece poco, de hecho yo lo alargaría hasta que el niño diga que ya está bien (más o menos a partir de los 9).

Y la verdad es que aunque sepamos de todas las ventajas que les supondrá a los niños introducirles en la lectura, creo que en muchos casos pesa más el momento íntimo familiar que supone este hábito, en este sentido aplaudo cualquier iniciativa destinada a recomendar que nos esforcemos en acercar la literatura a nuestros hijos.
Leerles ayuda a que se desarrollen

Y adquieran habilidades relacionadas con el lenguaje y el aprendizaje de la lectura; pensemos que cada vez hay más consenso entre los neurólogos acerca de que una parte importante del desarrollo del cerebro se produce durante los tres primeros años de vida.

Puede que si somos conscientes de lo importante que es leerles a los niños, y animarles a que lean, podamos superar la razón de la falta de tiempo que esgrimimos con frecuencia. Los niños también adquieren capacidades sociales y emocionales para el resto de su vida con esta práctica.

En otro orden de cosas la AAP ha vuelto a desalentar a que los niños menores de dos años vean la televisión.

Fuente: http://www.pequesymas.com
Leer más: http://www.pequesymas.com/lectura-infantil/leer-a-los-ninos-desde-su-nacimiento-les-ayuda-en-la-adquisicion-de-diferentes-habilidades 

24/1/15

Dejar llorar a los bebés para que se duerman no les afecta negativamente, dice un controvertido estudio


Parece que el debate sobre el sueño infantil es eterno, o a mí al menos me lo parece, porque llevo en medio de él los ocho años que tiene mi hijo el mayor, y aún sigo encontrando a madres, padres y profesionales defendiendo eso del "déjale llorar para que aprenda a dormir solo" que tanto me duele en el alma (o tanto dolerá en el alma a las víctimas de la desatención, que son los bebés).

Hace unas semanas se inició de nuevo el debate en algún grupo de Facebook en el que estoy (ni recuerdo dónde) y una madre explicó que había visto en varios sitios, y que su pediatra le había hablado de ello, un artículo en el que se decía que no estaba tan claro que eso de dejar llorar a los bebés fuera negativo porque había estudios que lo corroboraban. Le pedí la fuente, para hablaros de ella, y aquí estoy con ello. El mencionado y controvertido estudio dice que dejar llorar a los bebés para que se duerman y no se despierten de noche, lo que muchos conocemos como el método Estivill, o peor, lo que muchos conocen como "ya dejarás de llorar", no les afecta negativamente.

Datos del estudio
El estudio, que se publicó en Pediatrics en el año 2012, se realizó estudiando a 173 bebés de siete meses que se divieron en grupos. A los niños del grupo intervención se le realizaron métodos conductuales (manera bonita de decir que les dejaron llorar solos a ratos) que fueron explicados a los padres en de una a tres visitas entre los 8 y 10 meses de edad, con el fin de conseguir que se hiciera de manera correcta y aclarar dudas al respecto. A los niños del grupo control se les procuró la atención habitual.

A los 6 años se les realizaron varias pruebas y test, con el fin de obtener conclusiones al respecto. Los investigadores evaluaron cuál era la salud mental de cada niño, qué tal dormían, cómo eran las relaciones sociales con otros niños y adultos, cómo regulaban el estrés, qué tal era la relación con los padres, cuál era la salud mental de la madre y cuál era el estilo de crianza de los padres.

Los resultados no dijeron nada especial. En todo lo evaluado vieron que no había diferencias entre las familias donde se realizó la intervención y las familias donde los cuidados fueron los de siempre, los habituales. En base a eso, los investigadores concluyeron que las técnicas conductuales del sueño no tiene efectos negativos a medio plazo, pero tampoco efectos positivos. En consecuencia, declararon que tanto los padres como los profesionales pueden dejar llorar a sus bebés por la noche con confianza para reducir los problemas de sueño a corto y medio plazo y para prevenir la depresión materna.

El estudio que da fuerza a todos los que no tienen reparos en dejar llorar a sus bebés
Y eso es lo que dice el estudio, que no hay diferencia en dejarles llorar y no dejarles llorar. Así que algunas madres van al pediatra, dicen que el niño se despierta a menudo, siendo probablemente normal (porque ya sabemos que lo normal es que los bebés se despierten por la noche para comer, entre otras cosas) y en vez de recibir un "es que los bebés son así, el sueño es evolutivo, con el tiempo dormirá mejor", reciben un "pues déjale llorar, que ya se dormirá". Porque si la madre dice "uy, yo no podría hacer eso, pobrecito, seguro que tiene consecuencias", el pediatra bien puede decirle "no, tranquila, hay estudios que demuestran que no las hay".

Y tras estos pediatras, algunas madres tomarán sus palabras como verdad universal y de nuevo tendremos a un montón de padres convencidos, a un montón de pediatras con una solución rápida que dar y un montón de bebés sufriendo una o varias noches por verse solos y desatendidos en sus cunas.

Sin embargo, el estudio tiene sus carencias
Lo que pasa es que no es oro todo lo que reluce, y detrás de una madre convencida por un pediatra, y detrás de un pediatra convencido por un estudio, hay un método relativamente controvertido, y ahora me explico. El debate entre dejarles llorar y no dejarles llorar existe. 

Unos dicen que no pasa nada y otros decimos que sí puede pasar, pero que, de todas maneras, es una cuestión de aprecio y cariño, de no dejar sufrir a los bebés, sea cual sea la consecuencia: "pues no sé por qué no le dejas llorar, en dos días lo tienes durmiendo toda la noche", a lo que respondemos "porque a las personas que quieres no se les hace sufrir, y como un bebé que llora es un bebé pidiendo ayuda, no le dejo llorar". Así que unos defienden los métodos y otros defienden atender al niño, hacerle caso, cogerle, darle el pecho, meterlo en la cama, acurrucarle, darle cariño, dormirle activamente, etc.

La duda entonces es: ¿cuáles son los métodos habituales? Porque en el estudio dicen que han comparado a un grupo de niños a los que les hicieron métodos conductuales de dejarles llorar con unos niños a los que se les hizo lo habitual, que debe ser algo así como nada, decirles que si los niños lloran por la noche no hay mucho que hacer, imagino. Pero entonces habría que saber qué hicieron los padres a los que nadie ayudó, porque lo que yo suelo ver en el día a día en la calle, lo que yo veo como habitual aquí en España es precisamente lo mismo que los del grupo intervención, o sea, dejarles llorar. Pregunta tú a cualquier madre y padre que no hayan leído mucho libro a ver qué piensan que hay que hacer si el bebé llora por la noche y sólo quiere brazos y estar en la cama. La mayoría dirá probablemente que eso no se recomienda y que hay que dejarles llorar en su cuna hasta que se duerman. Y si no son mayoría, un gran número.

Según el estudio, al evaluar a los seis años el estilo de crianza de los padres vieron que el estilo era autoritario en el 63% de los padres de un grupo y en el 59% de los padres del otro grupo. Esto quiere decir que, más o menos, los grupos eran bastante parecidos y, en consecuencia, es muy probable que los métodos también, pese a que a unos padres les instaron a dejarles llorar y a los otros no. Vamos, que lo más probable es que los segundos hicieran los mismos métodos.

¿Cómo van a ser resultados diferentes?
Entonces, si los del grupo intervención y los del grupo control hicieron seguramente lo mismo, ¿cómo van a salir resultados diferentes? Lo raro sería lo contrario.

Así que este estudio es poco útil y está mal diseñado. O haces dos grupos, uno de ellos dejando llorar a los niños y el otro con instrucciones claras de no dejar llorar, de atender al bebé e incluso de colechar, o haces tres grupos, uno al que no dices nada, de control, otro al que dices que les dejen llorar y el tercero al que no deben dejar llorar. Así sabríamos cuál es la diferencia cuando se insta a hacer los métodos del llanto, así sabríamos cuál es la diferencia cuando se insta a no dejar llorar y así podríamos los padres, madres y pediatras tener claro qué sucede cuando se hace una cosa y qué cuando se hace otra.

Mientras tanto, seguiremos en la duda y muchos, como yo, seguiremos con el mismo discurso: no se daña a quien se quiere, y del mismo modo que cuando sufrimos nos gusta que las persona que nos quieren se preocupen por nosotros, los bebés necesitan que lo hagamos con ellos cuando lloran, porque sufren.

Fuente: http://www.bebesymas.com
Leer más: http://www.bebesymas.com/desarrollo/dejar-llorar-a-los-bebes-para-que-se-duerman-no-les-afecta-negativamente-dice-un-controvertido-estudio 

23/1/15

Diez razones para usar juegos de mesa


Los juegos de mesa son una herramienta fundamental que, además de proporcionar muchas horas de diversión a vuestros hijos, fomentan en ellos habilidades cognitivas, motrices y de aprendizaje. Tener un buen armario con juegos de mesa es una garantía para que, este próximo curso, los padres podáis convertiros en los mejores compañeros de vuestros hijos y podáis compartir con ellos momentos inolvidables a la vez que les ayudáis a aprender mucho y bien. Hoy os contaré diez razones para usar los juegos de mesa con los niños pequeños.

Hay juegos de mesa de todo tipo y también los hay adecuados para niños menores de seis años, pues existen en el mercado muchas opciones pensadas para pequeños que han cumplido los tres años. Antes de esa edad no tiene demasiado sentido esperar que un niño tenga el interés, la comprensión y la paciencia necesarias, pero a partir de los tres o cuatro años muchos van a disfrutar si elegimos juegos adecuados para ellos y les ayudamos en sus primeros pasos.

Los juegos de mesa son juegos
Los juegos de mesa son divertidos. Eso es lo principal. Los niños aprenden, de forma natural, mediante el juego, pues es de esa forma en la que los cachorros de mamífero están diseñados para aprender. En el caso de los seres humanos, en los que la infancia es un tiempo largo e intenso destinado principalmente al aprendizaje necesario para la compleja vida adulta, el juego adquiere un valor indispensable. Y, aunque el juego infantil es, principalmente activo y físico, el disfrute de los juegos de mesa puede añadirse perfectamente a este campo siempre que el niño lo pase bien.

Los juegos de mesa enriquecen la relación familiar
Los niños lo pasarán genial y trabajarán, sin ser conscientes de ello, conocimientos y habilidades educativas y emocionales integrados, además, con la familia. Los lazos que se establecen entre los compañeros de partidas cimentan el conocimiento mutuo, el respeto y el crear recuerdos comunes de experiencias gratificantes, algo importantísimo para enriquecer la relación familiar.

Los juegos de mesa enseñan matemáticas
Los juegos de mesa introducen al niño en el reconocimiento de conjuntos, pautas, aritmética básica, cálculo mental, geometría y comprensión del espacio, es decir, matemáticas. Al estar integradas en el juego como herramientas para su uso el niño se acerca a ellas con alegría por el conocimiento, descubre un uso útil y empieza a incorporar el pensamiento matemático de manera vivencial.

Los juegos de mesa enseñan a leer
Aunque en los juegos de mesa para los niños más pequeños no es indispensable leer ni se suele tener que usar esa habilidad, si vamos a encontrar letras y palabras que, de manera natural, irán conociendo. Su natural curiosidad por un tema que están disfrutando tanto les hará querer saber más y preguntarnos sobre las palabras o nombres que aparezcan escritos. Además, al convertir al niño en un amante de los juegos de mesa, cuando vaya creciendo deseará manejar juegos de mayor complejidad en los que si será necesario leer tarjetas e instrucciones.

Los juegos de mesa enseñan a ganar y a perder
En muchos juegos de mesa se compite entre los jugadores. Algunos niños se acercan a la experiencia de la victoria o la derrota con ansiedad y sufren si no consiguen ser los primeros. Otros, cuando quieren ganar, nos asombran con una actitud ferozmente competitiva y con comportamientos poco elegantes hacia los derrotados. Esto, que podemos verlo en otro tipo de juegos, puede trabajarse muy bien con los juegos de mesa pues, en ellos, unas veces ganarán y otras perderán, sin que eso reste al juego lo que más les ha aportado, el placer de estar jugando, que es mucho mayor que el de conseguir un premio o una nota más alta.

Al estar jugando con nosotros podemos acompañarles en su nerviosismo o frustración, educarles para comprender esas emociones y, al final, saber perder con elegancia y ganar con gentileza, disfrutando del procesos y aprendiendo que el esfuerzo puede cambiar el resultado en la próxima partida.

Los juegos de mesa enseñan a cooperar
Además de los juegos de mesa competitivos existen otros en los que se coopera entre los jugadores para lograr un objetivo común, lo que enseña a los niños las grandes oportunidades que nos ofrece en la vida la capacidad de trabajar en equipo y ayudarnos unos a otros. Pero incluso en los juegos competitivos hay grandes oportunidades de cooperación, pues, en el fondo, el objetivo es común, el propio juego. Los niños ayudarán a montar y recoger la partida, y verán como los más expertos les explican a los novatos la forma de juego, tomando incluso la responsabilidad de advertir a un jugador menos hábil si comete un error de principiante.

Los juegos de mesa enseñan a resolver problemas
Todos los juegos de mesa suponen un problema que hay que resolver y el propio juego es la resolución de ese problema. Este aprendizaje es importantísimo tanto para la vida académica y escolar como para la propia vida de una persona. Valorar la situación, comprender las reglas de actuación, manejar los propios recursos y tomar decisiones es precisamente lo que necesitamos para resolver problemas y los juegos de mesa les permiten realizar este aprendizaje por ensayo y error.

Los juegos de mesa enseñan a tomar decisiones
Una vez analizada la situación y los datos que maneja el jugador llega el momento de tomar decisiones. Hay que actuar basándose en lo que se sabe y asumir lo realizado, comprendiendo luego si las consecuencias de nuestras acciones han sido las deseadas. Pero hay que atreverse a decidir hacer una cosa u otra y además, a hacerlo por uno mismo. 

Los juegos de mesa, de esta manera, están trabajando en una auténtica autonomía personal, la de ser responsable de tus actos y decidirte a realizarlos con las herramientas de las que dispones. Asumir riesgos y tener autoconfianza son habilidades para la vida que los juegos de mesa les van a enseñar.

Aceptación y comprensión de las normas
Una parte importantísima en el desarrollo correcto de un juego es que todos los participantes acepten y comprendan las normas. Y en la vida vamos a descubir que las normas, si son justas y aceptadas por todos, son indispensables para las relaciones humanas, sociales y económicas. Los niños, con los juegos, comprenden su importancia y descubren que solo es posible jugar divirtiéndose si las han asumido como necesarias. Y también descubren que hacer trampas, al final, no es divertido, pues desvirtúa el juego y enfada a los amigos.

Eso no quiere decir que jugar nos haga sumisos, o que jugar desaliente la sana rebeldía contra normas injustas, sino que ayuda a entender que determinadas reglas comunes que todos acepten hace la vida más sencilla y justa. Cuando el niño a asimilado en la experiencia vivencial del juego que esas reglas son importantes podrá, luego, entender que algunas reglas que propongamos no son arbitrarias, y que es necesaria su cooperación para que el juego de la vida se desarrolle también.

Los juegos de mesa trabajan la memoria
La memoria es una de las capacidades y habilidades cognitivas que más se trabajan en cualquier juego de mesa. Los niños recordarán las reglas del juego, sus partidas anteriores, las enseñanzas que han hecho de sus errores y aciertos, e incluso, en muchos de ellos, necesitaránejercitar específicamente la memoria para recordar posiciones o jugadas.

Muchos juegos de mesa para los niños más pequeños se basan, específicamente, en la memoria y la agilidad visual, realizando un esfuerzo el jugador que es una ejercitación de estas habilidades que luego podrá trasladar a otras experiencias.

Como os he contado, existen muchas razones para introducir en los juegos de mesa a los niños más pequeños y todas van a reforzar su desarrollo cognitivo y emocional a la vez que les proporcionan horas y horas de diversión. La semana que viene os presentaré algunos juegos de mesa que recomiendo para los menores de seis años para que podáis ir preparando vuestro armario de juegos para el curso que comienza. Ya la lluvia o el frío se covertirán en aliados del juego cuando no se pueda salir tanto a la calle como en verano.

Fuente: http://www.bebesymas.com
Leer más: http://www.bebesymas.com/juegos-y-juguetes/diez-razones-para-usar-juegos-de-mesa 

22/1/15

La Barbie emprendedora responde al reto "si puedes soñarlo, puedes serlo"


Mattel quiere tener impacto en la sociedad vendiendo un tipo de Barbie diferente y este año se ha hecho emprendedora. El pasado 19 de junio de 2014 la nueva muñeca de Mattel se ponía a la venta en Amazon equipada con un smartphone, una tablet y un maletín convirtiéndose en las herramientas fundamentales del nuevo empresario. Además desde Mattel han actualizado el perfil en LinkedIn, una red social de profesionales, en la que destaca con su nuevo empleo llamado Incubadora de Sueños y en la que aparece como consultora para ayudar a todas las mujeres a jugar con su imaginación, probar diferentes carreras, y explorar el mundo laboral y profesional.

Recordamos que Barbie lleva experimentando con este modelo desde hace años, Patricia nos habló de la ingeniera informática hace varios meses y ya anticipaba que podría ser emprendedora como bloguera. Creo que ha cubierto ampliamente las expectativas y se posiciona como una líder en su sector de emprendimiento mientras aparece vestida con un sofisticado vestido rosa, un collar, un bolso y un elegante peinado respondiendo al estilo de las mejores escuelas de moda.

Se trata de la colección Si puedes soñarlo, puedes serlo que se une a las Barbie futbolista, Barbie astronauta, Barbie Presidente, Barbie piloto de avión y muchas más que pretenden convertirse en ejemplos de éxito para las niñas que juegan con ellas y que, en mi opinión, puede funcionar. Y es que la Barbie Emprendedora es una mujer con iniciativa, carisma y un gusto personal exquisito además de importantes habilidades para alcanzar el éxito y emprender con fuerza.

Como leo en el blog de Gustavo Entrala, a esta campaña se han unido las fundadoras de firmas como Girls Who Code, la tienda One Kings Lane o el site de crowfunding para mujeres empresarias Plum Alley. O sea que van muy en serio con el proyecto para darle difusión y animar a las peques a intentarlo desde que son pequeñas.

Me parece una idea brillante y que habrá que ir viendo cómo evoluciona. Creo que las muñecas pueden enseñar a las niñas muchos conceptos de emprendimiento y les va a animar a ser independientes y autónomas lo que, en el momento actual, creo que es una estupenda propuesta.

Fuente: http://www.pequesymas.com
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21/1/15

¿Cómo debe ser un buen desayuno para rendir en el cole?


Para comenzar el día con energía es indispensable un buen desayuno, sobre todo para poder afrontar el colegio y las clases matinales y, en general, durante toda la infancia. Pero, ¿cómo es un buen desayuno para rendir en el cole?

Desayunos "homeschoolers"
Nosotros somos mal ejemplo sobre este tema, puesto que mi hijo no desayuna para ir al cole, pues es homeschooler. Pero si hacemos buenos desayunos.

Nosotros no tenemos que estar en el colegio a las nueve de la mañana. Educarse en casa permite que los horarios sean mucho más flexibles y que las actividades se organicen según los gustos o las necesidades de cada familia. Y no somos muy madrugadores. Pero si acostumbramos a desayunar muy bien antes de comenzar las actividades y las clases de todos los días. Y eso es fundamental para todos los niños.

Tenemos tiempo para desayunar de forma contundente y empezar el día con energía. La clave, no ir apurados y, aunque para los homeschoolers suele ser más sencillo, los niños que van al cole también necesitan tiempo por la mañana para comer y por supuesto, comer bien.
Si van corriendo y llegan tarde es complicado que desayunen tranquilos, por eso, mi primer consejo es que todos os levantéis con tiempo de sobra para sentaros juntos en la mesa y disfrutar de los alimentos.

Yo soy de esas personas que por las mañanas van en funcionamiento lento, me acueste a las diez o a las cuatro, antes de las siete de la tarde las neuronas las tengo adormiladas. Y además, desayunar nada más levantarme, realmente, me da hasta naúseas. Prefiero dejar pasar una hora y entonces, ya recuperada, hacer un desayuno que casi podríamos calificar como comida.

Mi hijo, si quitamos lo del café, que lógicamente no toma, es parecido. Para que deayunara para salir a las ocho habría que levantarlo con mucho tiempo de antelación. Ahora no madrugamos ni nos gusta hacerlo, desayuna algo bebido y a la hora de haberse levantado es la hora de tomar un desayuno más contundente que la propia cena.

Si vuestros hijos son también de los que a primera hora van con un funcionamiento lento y les cuesta ponerse a desayunar, lo mejor es levantarlos antes y poder dedicarle el tiempo que merece el desayuno, sentados todos juntos y con tranquilidad, disfrutando de platos apetitosos y variados.

El desayuno, cuando más se parezca a una comida, mejor
Nosotros, si tenemos alguna clase o compromiso antes del mediodía, lo programamos hacia las doce, y si nos levantamos a las nueve, a las diez nos tomamos unos filetes o una buena ensalada completa.

De hecho, es dificil saber que es nuestro desayuno y que nuestra comida. Y esa creo que es otra de las claves, que, aunque en España es menos habitual, si lo hacen en otros países en los que he vivido: el desayuno, cuando más se parezca a la comida, mejor. Desde luego lo que si resulta preocupante es que más de la mitad de los niños no hacen un buen desayuno y eso merma sus energías en el día que comienza y desequilibra su nutrición.

Pero yo en eso si soy bastante clara, los horarios y distribución de las comidas son un hecho cultural, lo importante es distribuir los alimentos a lo largo del día de forma equilibrada, no dejar muchas horas sin comer, y empezar las actividades con energía, sea con pollo asado y crema de calabacín, sea con leche, magdalenas y manzana.

Por eso, antes de recargar bien las energías no hacemos grandes actividades, las clases de equitación, las matemáticas o el piano son siempre después de una colación abundante. De todos modos, lo de hacer un desayuno contundente aunque es común en muchas familias de homeschoolers (spaguettis, tortillas, burritos, platos combinados, bocadillos, ensaladas, caldo, unas croquetas, bandejas de fruta y zumos naturales) también se puede hacer en las demás casas, basta tener un poco de tiempo para organizarse y no intentar darse la comilona con el tiempo corriendo en nuestra contra.

Desayunos y colegio
Y si los niños tienen que ir a clase a primera hora de la mañana es muy importante, sin duda, que hagan un desayuno bien completo y nutritivo, que les de energía.

La hora del patio puede ser un buen momento para completar el aporte de energía de la mañana, pero siempre dependerá del apetito del niño a esas horas y de lo rápido que coma, porque pasarse el recreo con el bocadillo en la mano y sin poder jugar es un poco triste. Por eso, mi consejo, madrugar un poco más y sentaros todos a la mesa a difrutar de una comida variada, colorida y rica.

Puede ser pan de pueblo con aceite, un poco de queso y un plato de sandía un día y otro un lomo a la plancha, champiñones y una naranjada casera. ¿Suena apetitoso?
Vamos ahora a nuestras recomendaciones para que el desayuno les permita llegar al cole con energía:

Variedad, clave para mantener el apetito
Si todas las mañanas tomamos la misma leche, el cacao y las galletas es dificil ver el desayuno como una comida apetitosa, incluso si eso nos gusta. Para que el desayuno se convierta en uno de los pilares de la alimentación diaria y hacerlo completo la clave es la variedad.

Primero, variedad de sabores. Unos días puede ser salado como un sandwich de york y queso, un huevo a la plancha con salchichas, unas medias noches de jamón con tomate o un trozo de pastel de salmón. Otros días puede llevar tarta de manzana, bizchocho casero, galletas de chocolate o un muesli con frutos secos y pasas.

Segundo, las bebidas. Parece que por la mañana es casi obligatorio tomar un vaso de leche, pero hay niños, igual que adultos, que la leche no les sienta bien o no les gusta. No hay que obsesionarse, se pueden tomar otras bebidas como "leches" vegetales, zumos naturales o infusiones. Lo que cuenta, al final, es que el niño reciba un aporte de todos los nutrientes a lo largo del día y que el desayuno incluya vegetales, hidratos y proteínas suficientes como para cubrir su gasto energético de la mañana. Y también importante: hay que beber agua.

Espero que estos consejos os animen a hacer buenos, ricos, coloridos y sabrosos desayunos en familia. De verdad que son una clave para el rendimiento en las actividades de la mañana y especialmente, para poder rendir en el cole.

Fuente: http://www.bebesymas.com
Leer más: http://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/como-debe-ser-un-buen-desayuno-para-rendir-en-el-cole 

20/1/15

Los niños con menor carga de actividades estructuradas son más capaces de definir y alcanzar metas propias


Una investigación de la Universidad de Colorado - Boulder - liderada por la doctora Yuko Munakata, en cuyo equipo estaban miembros de dos departamentos de Psicología Universitarios, afirma que los niños que pasan más tiempo en actividades poco estructuradas, de las cuales una buena parte son decididos por ellos mismos, tienen más capacidad para definir sus metas y alcanzarlas.

Estas actividades pueden ir desde leer, los juegos de mesa, jugar libremente con sus amigos, realizar viajes, o que sus padres les lleven a visitar museos o parques de la Naturaleza (por poner dos ejemplos)

El estudio, ha sido publicado en “Frontiers in Psychology”, y transmite la idea de que los niños con tiempo libre muy estructurado, no desarrollan bien la capacidad ejecutiva que permite alcanzar objetivos de forma independiente. La investigación parece ser una de las primeras en abordar científicamente cómo demasiadas actividades formales pueden afectar el desarrollo cerebral de los niños.

Según parece, las funciones ejecutivas incluyen gran variedad de habilidades del pensamiento, entre las que están la planificación, la resolución de problemas, toma de decisiones, y regulación de pensamientos y acciones. Cuando un niño tiene sus horarios sujetos a muchas actividades estructuradas (clases de repaso, natación, idiomas, …), no tiene oportunidad de desarrollarla.

La estudiante de doctorado Jane Barker también ha participado en esta investigación, y destaca que en los últimos años se han observado dos tendencias enfrentadas entre padres que participan en blogs, foros y redes sociales de Internet. Por un lado los que exigen mucho a los niños para que sean competitivos en el futuro, y por otro los que son más partidarios de “dejar hacer”. Por eso los investigadores han asumido el reto de explorarlas.

El estudio se ha desarrollado en varias etapas, primero se clasificaron las actividades de los niños participantes según su grado de estructuración. También se evaluó a los participantes para averiguar su función ejecutiva autodirigida. Los resultados son sólo un primer paso, aunque resultan sugerentes; ahora se trata de ampliar la información, porque como todo estudio es mejorable.

¿No será que organizamos demasiado el tiempo de nuestros hijos?
No es el primer estudio que analiza la conveniencia de que los padres se involucren excesivamente en el tiempo libre de los niños. Una investigación publicada el año pasado en la revista "Parenting: Science and Practice", realizada por otro grupo de investigadores, halló que los niños en edad preescolar cuyas madres intentaban dirigir sus juegos eran menos felices que los niños cuyos padres no interferían.

A tenor de los resultados de este trabajo llamado “Less-structured time in children's daily lives predicts self-directed executive functioning”, se anima a los padres a que permitan el equilibrio para que sus hijos puedan disfrutar libremente de su tiempo de ocio. Sin por eso dejar de potenciar habilidades concretas.

Este estudio me ha recordado una entrada del año pasado en la que hablábamos del aburrimiento (temido por los padres) como fuente de inspiración y creatividad. A veces parece que los padres tengamos miedo de que les queden 10 minutos de ocio sin planificar, y nos tenemos que relajar, porque lo único que conseguimos es que ellos mismos afirmen aburrirse cuando no tienen nada que hacer, en lugar de dejarse llevar y buscar actividades que les recompensen, si es que es lo que desean.

En cualquier caso, considero que a la hora de programar las actividades extracurriculares se deben valorar en función de la necesidad familiar que se presente (hay padres a los que les resulta muy difícil recoger a los niños a la hora que salen de la escuela), pero teniendo en cuenta las preferencias de los niños.

En mi opinión, el problema puede venir cuando no se le deja al niño decidir y escoger, además de que al tomar la iniciativa él mismo, es probable que sea capaz de estructurarse bien para que le quede tiempo libre

En nuestro caso nunca me he planteado ‘imponer’ una actividad extraescolar, hasta que llegado quinto curso, mi hijo (como es habitual en él) acababa las tareas o el repaso diario muy rápido, y se encontraba con que no podía quedar con amigos, que estaban siempre muy ocupados con deberes o clases de repaso. Por su edad, ya no le apetece tanto jugar con sus padres, y las pantallas no son una buena opción en días laborables, así que le dijimos que escogiera una sola actividad semanal, para incentivarle un poco. A partir de ahora como está aprendiendo a programar y crear videojuegos, también orientaremos parte de su tiempo libre por ahí.

En cambio la niña va añadiendo voluntariamente intereses a su cotidianidad, pero como es muy organizada, le sobra mucho tiempo para jugar libremente y hacer lo que le de la gana.

Eso sí, el verano es otra cosa, necesitan esa libertad para aliviar presiones, y permitir descanso a cuerpo y mente, ni ellos lo necesitan ni nosotros les obligamos: casi nada de actividades organizadas, mucha improvisación, y a disfrutar de los beneficios de la época más calurosa del año.

Fuente: http://www.pequesymas.com
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18/1/15

¿Qué pasa cuando el bebé tiene una hernia en el ombligo?

Son muchos los bebés que después de la caída del cordón umbilical, ya seco, presentan una hernia en el ombligo, también conocida como hernia umbilical. Es un poco aparatoso de ver y lo es aún más de palpar, porque es un bulto blandito que se puede tocar y que al hacerlo fluctúa y se puede incluso oprimir hacia adentro, como si fuera un botón pulsador (no sé si me hago entender).

El caso es que la palabra hernia suena un poco mal y que ver al bebé con el bultito genera preocupación en los padres. Por eso hoy os vamos a explicar qué pasa cuando el bebé tiene una hernia en el ombligo.

Qué es en realidad la hernia umbilical
Lo primero es explicar qué es. El cordón umbilical del feto le une a la placenta materna. Ese cordón pasa a través de los músculos abdominales y en ocasiones esa zona por la que pasa no se cierra completamente, permitiendo que por ahí se cuele parte de las capas abdominales internas o incluso parte de los órganos, hacia afuera.

Es relativamente frecuente, pues se calcula que le pasa a cerca del 20% de los recién nacidos, y no está relacionado con ninguna enfermedad. El tamaño es variable y algunas apenas se ven, pues miden un centímetro de diámetro, mientras que las más "escandalosas" pueden llegar a medir más de cinco centímetros.

A muchos bebés apenas se les nota, sobre todo si están tumbados, sin embargo, cuando aumentan la presión en la zona abdominal, al llorar, al sentarse o al hacer un esfuerzo, se produce la protusión y la hernia se hace visible.

¿Cuál es el tratamiento?
Una hernia umbilical no es algo grave y aunque en algunos bebés se ve aparatoso, por el tamaño, no hay que hacer nada especial porque no causa dolor al bebé y porque en la mayoría de bebés se soluciona casi siempre antes de los dos años. El músculo abdominal se cierra y deja de producirse el bultito.

En caso de que una hernia no se solucione por sí misma se opera. Esto suele hacerse hacia los tres o cuatro años, o antes si la hernia es muy grande.

¿Hay algún peligro?
Si la hernia es grande y el intestino sale al exterior hay riesgo de estrangulamiento de intestino, y esto requiere intervención rápida. Es muy poco común y los síntomas son bastante claros: irritabilidad, dolor abdominal intenso, la hernia se inflama, se pone dura, sensible y cambia de color.

¿Y si le pongo un garbanzo?
Hay quien, en su intención de solucionar la hernia, pone al bebé un garbanzo con esparadrapo, o el esparadrapo sin garbanzo, o un botón, o lo que sea que le han comentado que va muy bien para eso. Sin embargo son métodos inefectivos, ya que ni eso, ni ponerle una faja al bebé, hace que la hernia desaparezca y, en todo caso, puede hasta molestarle y provocarle molestias de tanto pegar y despegar diario. Así que no se recomienda el uso de estos métodos.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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