11/1/15

¿Helados?: no más de dos o tres a la semana, siempre que la dieta de los niños sea equilibrada


Ay los helados!, ¡qué difícil es resistirse a ellos cuando hace calor!… la asociación es inmediata ¿hace calor? necesito un alimento frío. Y nos dejamos llevar: cuanto más azucarado o más cremoso, mejor nos sabe, pero ¿son sanos los helados para los niños?

En esta entrevista, el nutricionista Julio Basulto nos decía que el consumo debería ser ocasional, pero ocasional en verano es mucho pedir ¿no? Lo que está claro es que la frecuencia en su consumo debería ser baja aunque en la mayoría de los casos no lo es.

También contaba que nutricionalmente uno hecho en casa y otro comprado en la tienda, son prácticamente lo mismo, la ventaja del que elaboramos en la cocina de casa es porque los niños lo viven como algo más cercano y más suyo.

Pensemoslo bien, sanos sanos… no son mucho la verdad (especialmente si abusamos): llevan la grasa de la leche, o de la nata, o del yogur, y demasiado azúcar, tanto que si abusamos de los que se compran, todos notan la diferencia cuando hacemos uno en casa controlando las cantidades, y hay veces que se quejan porque no está bastante dulce. Lo que pasa es que limitar demasiado el consumo de helados intuyo que será bastante complicado porque si llevas a los niños a la piscina, a la playa, a las fiestas de los pueblos, allí todo el mundo está comiendo helado. Una solución será pactar unos días a la semana en los que se come, y unos en los que no, no seremos los únicos seguro.

Y aunque se pueda considerar que un helado sea una merienda completa, también lo es un contenedor hermético con trozos de melón, o un mini bocata de tomate y jamón, o un plátano

Helados encontramos de muchos tipos: con leche y derivados, estos son muy apetecibles, aunque contienen bastantes grasas y pueden aportar hasta 300 calorías; además los de yogur aunque aporten microorganismos de la fermentación, suelen ser ricos en grasas saturadas, así que ojo con abusar de ellos. Los sorbetes llevan agua, azúcares y colorantes como aditivos (si los haces en casa les puedes poner zumo de frutas de verdad).

Helados: siempre con moderación
En teoría dos o tres helados a la semana sería lo máximo que nos deberíamos permitir, y siempre que la dieta en su conjunto sea equilibrada.

Por otra parte es importante que les expliques a los niños que coman despacio los helados, para evitar el dolor de cabeza provocado por una hinchazón de vasos sanguíneos a consecuencia de que los nervios que controlan el flujo de sangre a la cabeza reaccionan ante las bajas temperaturas.

Que disfruten del helado, no hay ninguna necesidad de tragárselo sin saborear
Como he dicho antes, podemos empezar a hacer helados en casa, por aquí teníamos alguna receta; a veces es cuestión simplemente de exprimir naranjas, añadiendo (opcional) algo de azúcar, y congelando el zumo dentro de moldes. También se puede hacer un batido con leche, un yogur, frutas del bosque de las que se compran congeladas, y un poco de azúcar, en 12 horas puede estar convertido en helado si lo dejas en el congelador.

La ventaja es que decides tú la cantidad de azúcar y que no llevan aditivos. También es la mejor opción en caso de alergias o intolerancias alimentarias. Por lo demás un helado con derivados lácteos es un vaso más de leche al día, deberás estar pendiente de lo que está comiendo en esa jornada.

La conclusión es que no es aconsejable pasarse con los helados, ni en verano ni en invierno, por muy ricos que estén.

Fuente: http://www.pequesymas.com
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10/1/15

Para un buen rendimiento escolar, no olvidéis el ejercicio


Muchas veces, la vuelta al cole implica reducir la actividad física que el niño venía haciendo durante las vacaciones de verano. Pero el ejercicio es un hábito que no se debe abandonar para tener un buen año escolar. No olvidéis el ejercicio, porque les ayudará a rendir mejor en el cole.

Según un estudio reciente realizado en junio de 2014 con 2038 niños de entre 6 y 18 años que ha sido publicado en The Journal of Pediatrics, la actividad física ayuda a mejorar el rendimiento académico.

Para explicar la relación entre la capacidad física y buen rendimiento académico, los científicos apuntan a que la capacidad cardiorrespiratoria, que se entrena con la práctica de ejercicio, influye en una mejor nutrición orgánica y cerebral. Además, la capacidad aeróbica estimula la producción de sustancias beneficiosas para las neuronas y potencia ciertas funciones cerebrales.

Con estas conclusiones, el famoso lema de "mente sana en cuerpo sano" es una máxima que debemos tener siempre en cuenta, especialmente cuando hablamos de niños pequeños que pasan tantas horas en el cole.

Por tanto, no dejéis de lado la actividad física, pues además de ser beneficiosa para mantener a raya la obesidad infantil e instaurar en los peques hábitos saludables, también les ayudará a afrontar un buen año escolar.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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9/1/15

Un buen desayuno, imprescindible para ir al colegio

A veces a los niños les cuesta mucho, mucho, desayunar temprano. Están más preocupados del sueño que tienen que de coger energía. Pero es fundamental que los niños desayunen cada día, especialmente si después les espera una jornada intensa.

No tomar un buen desayuno antes de ir al colegio perjudica el rendimiento escolar de los niños y favorece la obesidad infantil. Por el contrario, desayunar adecuadamente favorece la concentración, la memoria y en definitiva un mejor funcionamiento cerebral. ¿Qué es lo que prefieres para tus hijos?

Y aunque lo de "rendimiento escolar" a edades tempranas suena inapropiado, ya que se supone que los niños no van a "sacar buenas notas", sino a aprender divirtiéndose, ahí está la clave: aprender también depende de las condiciones físicas en que se encuentra el niño o niña y no solo emocionales.

Al mismo tiempo, si el pequeño ha hecho un desayuno completo, el cuerpo se comporta de una manera más eficiente, de modo que no les falte energía para jugar, hacer deporte... y de esta forma que no se acumulen las grasas y estar en forma.

Según datos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) entre el 20 y el 40 por ciento de los niños va al colegio sin desayunar a pesar de que debe ser una de las comidas principales del día, y más del 50% no hace un buen desayuno.

Hemos de ser conscientes de que lo que los niños ven es lo que hacen. Los hábitos alimenticios de la familia influirán mucho en cómo se alimentará el niño. Es decir, que si los padres tomamos un buen desayuno, siempre que se pueda con ellos, dedicándole el tiempo suficiente a esta importante comida, estaremos preparando el camino para que los pequeños desayunen bien.

Por eso, entre los consejos que os ofrecíamos para reajustar horarios tras las vacaciones y para la vuelta al cole, está el de dedicarle el tiempo suficiente al desayuno, despertándose un poquito antes si es necesario (y lo será si al niño le cuesta desayunar habitualmente, va muy lento...).

A veces por comodidad o por prisas abreviamos el desayuno o introducimos alimentos cuya ingesta frecuente se desaconseja (bollería industrial, zumos azucarados...). Y si esto sucede como rutina, estamos favoreciendo un bajo rendimiento y riesgos para la salud.

Por ello es importante que los niños desayunen bien antes de ir al colegio. Y que tengamos mucha paciencia, porque esto no siempre es fácil...

Fuente: http://www.bebesymas.com
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8/1/15

Nuestra percepción sobre el comportamiento de los hijos se refleja en sus patrones de conectividad cerebral

Mi nivel de conocimiento del cerebro infantil es bajo tirando a pobre, aunque en los últimos meses se ha despertado un interés en mí, que intento alimentar leyendo libros especializados, a sabiendas - eso sí - de que jamás estaré a la altura de los profesionales que estudian o están familiarizados con este órgano complejo, apasionante y desconocido.

Quizás por este desconocimiento me surgen dudas, quizás por ello me cuestiono algunas cosas… no sé. Digo esto porque recientemente de un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Murcia, se desprende la afirmación de que “la impulsividad es un factor de riesgo para el desarrollo de serios problemas de conducta”.

Parecerá un poco simple lo que voy a decir, pero ¿no os parece que precisamente la impulsividad y la búsqueda de placer inmediato están ligados intrínsecamente a la infancia? No sé porque tenemos que analizar esto con connotaciones negativas. Pero os cuento más sobre el estudio que motiva este post.

Luis J. Fuentes es el autor principal del estudio, y quien explica que “entre los niños con un desarrollo típico, se observan diferencias individuales en su interacción con el medioambiente”

Los expertos han pedido a un grupo de padres que respondieran unas cuestiones relacionadas con la conducta impulsiva de sus hijos; y tras las respuestas, los niños participantes fueron ‘clasificados’ (suena un poco feo, en mi opinión) según su comportamiento impulsivo.

Con estos resultados en la mano, se utilizaron técnicas de neuroimagen para estudiar los patrones de conectividad cerebral, analizándolos con el nivel de impulsividad percibido en los niños.

Comprobamos que cuanto mayor era el nivel de impulsividad de los niños, mayor era la alteración en las conexiones entre el córtex cingulado posterior y el giro angular derecho (entre estas por separado y las áreas que se activan cuando se realizan tareas cognitivas), que también se observa en personas con conducta antisocial

Algunos matices
La impulsividad se tipifica como rasgo básico de personalidad que provoca dificultades para inhibir la respuesta ante un estímulo, y predispone a reacciones no planeadas sin tener en cuenta consecuencias negativas.

Pero también os tengo que contar algo que me ha parecido interesante es que los investigadores afirman que lo que perciben los padres sobre el comportamiento de los hijos, se refleja en sus patrones de conectividad cerebral, y esta es una información que permite comprobar a nivel neutoanatómico lo que se observa cotidianamente. ¿Habéis oído hablar de la “profecía autocumplida”?

No me dejo sin contar que la muestra se componía únicamente de 24 individuos, así que o el universo de población se componía de un grupo cerrado de niños (una clase por ejemplo) o podría ser nada representativo. En cualquier caso parece que desde hace unos años, los expertos asocian altos niveles de impulsividad con problemas de conducta, y podría ser característica de niños con déficit de atención e hiperactividad, o de aquellos que presentan rasgos de personalidad antisocial.

Hacen bien en matizar que estos ‘problemas, se presentan desde hace unos años, y me gustaría saber si a alguien se le podría ocurrir liberar de cargas extracurriculares y obligaciones innecesarias teniendo en cuenta la edad a esos niños, para después volver a analizar a esos a los que etiquetamos como con problemas de conducta. Tengo curiosidad por saber si dejando ser niños a los niños, y eliminando factores causantes aún se presentarían estos diagnósticos.

Y también tengo curiosidad por saber si la aceptación por parte de los padres modificaría el comportamiento infantil, para ello quizás debiéramos desterrar el uso de etiquetas, o positivizar (por ejemplo ‘insistente’ en lugar de ‘pesado’; ‘inquieta’ en lugar de ‘revoltosa’, etc…).

Fuente: http://www.pequesymas.com
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7/1/15

Consejos para lograr una buena hidratación en los niños


Ya hemos dicho que la mayor parte de los peques no bebe suficiente líquido, y son uno de los grupos con más riesgo de sufrir las consecuencias de la falta de agua, por ello, hoy dejamos algunos sencillos consejos para lograr una buena hidratación en los niños.

Si quieres favorecer la correcta hidratación de los peques de tu casa, te recomendamos poner en práctica los siguientes consejos:

No esperar a que pidan líquidos para ofrecerles beber, pues cuando ellos solicitan la ingesta de agua anuncian la presencia de sed, un síntoma que se manifiesta cuando ya hay deshidratación. Por lo tanto, lo aconsejable es ofrecer líquidos con frecuencia a lo largo del día.

Sumar diversión a la ingesta de agua, ofreciendo vasos de colores o de sus personajes preferidos, así como también, sorbetes coloridos y con distintas formas.

Ofrecer alimentos ricos en agua, como pueden ser frutas y verduras frescas, gelatinas, polos de agua elaborados con zumos de frutas u otras bebidas, así como también, se pueden elaborar batidos de leche y frutas que pueden sumar agua a la dieta diaria de los niños.

Sumarle sabor y color al agua o diversificar las bebidas que se ofrecen para favorecer su ingesta, ya que la diferencia de sabores promueve su consumo y facilita el logro de una buena hidratación como ya contamos anteriormente.

Facilitar el alcance de los niños a las bebidas, es decir, dejar siempre cerca una botella de agua, zumo u otra bebida para que ellos puedan acceder sin dificultadas a su ingesta.

Llevar siempre bebidas a la playa, el parque o demás espacios donde los niños jueguen y eliminen líquidos por sudor, ya que se debe asegurar más que nunca la ingesta de agua mientras los pequeños están activos.

Ofrecer bebidas frescas, de entre 8 y 15 grados centígrados, pues con esta temperatura el consumo es superior.

En los lactantes, dar el pecho a demanda y con mayor frecuencia y sólo adicionar agua en los niños que ya comen sólidos, ya que la leche materna es suficiente para su correcta hidratación.

Evitar los refrescos azucarados y las infusiones para hidratar ya que tienen un efecto diurético residual que no favorecen el logro de adecuados niveles de líquidos en el organismo. Lo mejor es usar agua con unas gotas de zumos de frutas, zumos de frutas diluidos, batidos u otros.

Con estos consejos podrás lograr que los más pequeños de la casa ingieran suficiente cantidad de líquido y así, garanticen una buena hidratación en pleno verano, donde más que nunca es necesario para preservar la salud.

Fuente: http://www.vitonica.com
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6/1/15

Mi hijo ronca habitualmente, ¿tiene un trastorno respiratorio durante el sueño?

El sueño juega un papel fundamental en la salud de todas las personas, pero especialmente en el desarrollo infantil, en vertientes como la conducta, el rendimiento escolar o el crecimiento. Uno de los fenómenos implicados en trastornos del sueño son los ronquidos infantiles.

Hemos de tener en cuenta que las alteraciones del sueño en la edad pediátrica son frecuentes y afectan, no solo al desarrollo del pequeño, sino también a la calidad de vida de todo el entorno familiar. Que el niño duerma bien es una cuestión que preocupa a todos.

La Guía de Práctica Clínica sobre Trastornos del Sueño en la Infancia y Adolescencia en Atención Primaria hace un repaso de las alteraciones del sueño en los niños y entre los trastornos respiratorios del sueño incluyen los ronquidos habituales, que padecen alrededor del 8% de los niños.

El ronquido es el síntoma que tienen en común los síndromes clínicos respiratorios durante el sueño. Se entiende por “ronquido habitual” aquel que ocurre durante más de tres días a la semana más de tres semanas, sin que presente infección de la vía respiratoria superior y sin asociarse a apnea o alteraciones del intercambio gaseoso o a trastornos como sonambulismo, terrores nocturnos...

Es decir, que si tu niño ronca eventualmente, cuando está constipado o tiene otro problema respiratorio, o si solo ha roncado esporádicamente, no es síntoma de un trastorno respiratorio del sueño y hemos de restarle importancia.

Pero sí hay otros casos en los que hemos de prestarles atención a los ronquidos, por ejemplo roncar más de cuatro noches a la semana se asocia significativamente con tos nocturna y asma. También hay otras variables asociadas al ronquido habitual: dermatitis atópica, hipertrofia amigdalar.

La incidencia máxima del ronquido se da entre los dos o tres años y empieza a bajar cuando el niño crece, hacia los nueve años. Si en estas edades observamos que nuestro niño tiene ronquidos habituales, hay que consultar al pediatra para determinar el origen de los ronquidos.
Y es que estos podrían asociarse al síndrome de apnea-hipopnea obstructiva durante el sueño, un trastorno respiratorio que se produce durante el sueño caracterizado por una obstrucción total o parcial de la vía aérea superior intermitente y que altera la ventilación normal durante el sueño y los patrones normales del mismo.

Los trastornos del sueño, en los niños, afectan al comportamiento y el estado de ánimo, pudiendo también alterar las funciones cognitivas, disminuyendo la atención selectiva, la vigilancia y la memoria. Por eso es importante que si existe ronquido habitual en los niños se lo comuniquemos al pediatra.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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5/1/15

Uno de cada cinco niños se contagia de piojos, ¿cómo prevenirlos?


Uno de los efectos colaterales de la vuelta al cole es la pediculosis. Con el comienzo de clases, empiezan también a aumentar los casos de niños con piojos. De hecho, se cree que uno de cada cinco niños se contagia de piojos. ¿Cómo podemos prevenirlos y evitar que nuestros hijos se contagien?

Os damos algunos consejos para evitar, dentro de lo que está en nuestra mano, el contagio de piojos. Hay que tener en cuenta que el medio favorece el contagio y muchos niños juntos durante horas, en cuanto uno tenga piojos, es una plaga muy difícil de controlar.

Evitar el contacto directo con la cabeza de otros niños
No es algo sencillo, especialmente cuando hablamos de niños pequeños que no tienen conciencia. Cuando hablamos de niños más mayorcitos, se debe procurar evitar el contacto directo entre las cabezas.

En el caso de las niñas, es recomendable que vayan al cole con el pelo recogido con coletas o trenzas hace que esté más controlado el contagio.

Se suele creer que el piojo salta de una cabeza a otra, pero no salta. Lo que hace es caminar y mantener el pelo suelto hace más factible que "se mude" a un nuevo hogar.

Utilizar repelentes naturales
Todo aquello que contribuya a mantenerlos alejados de las cabecitas de nuestros hijos, mejor.
Utiliza repelentes. Los hay farmacológicos que no son recomendados durante un largo período de tiempo, pero puedes utilizar repelentes naturales, como por ejemplo, perfumarles la cabeza con colonias o esencias de herbolario como lavanda, árbol de té o geranio.

Yo utilizo desenredantes en spray sin aclarado para peinar a mis hijas cada mañana. De momento, funciona muy bien como repelente (cruzo los dedos). Cuanto más perfume tenga, mejor.

También podéis encontrar en herbolarios algunos productos naturales que actúan como repelente, como esencia de árbol de té, esencia de citronella o quassia amara. Incluso podéis añadirlo al spray para el cabello.

Otro truco con buenos resultados es el de enjuagar el pelo del niño después de lavar el pelo con una mezcla de vinagre de manzana y agua.

Revisiones frecuentes y liendrera
Uno de los mejores trucos para mantener a raya los piojos es revisar la cabeza del niño con frecuencia y pasar la liendrera dos veces o tres veces por semana. Esto ayudará a detectar de forma temprana si existen piojos y poder aplicar el tratamiento inmediatamente si es necesario.

Asimismo, en ocasiones el tratamiento no mata todas las liendres y por tanto reforzar con la liendrera ayudará a eliminarlas. Cada hembra adulta pone 200 huevos, así que imaginaros la rapidez con la que se expanden.

Lo que tenéis que hacer es pasar la liendrera después del lavado y con el pelo mojado. Os recomiendo aplicar una buena cantidad de suavizante para que la liendrera deslice mejor y evitar tirones.

Otros consejos
Por último, enseñad a vuestros hijos que no deben compartir con otros niños cepillos ni peines, coletas, gorros, toallas, etc. Los artículos de uso personal son eso, personales. Enséñale que hay cosas que no se comparten.

Es preferible que guarden toallas, ropa y artículos personales en su mochila y evitar que estén en contacto con las de otros niños.

También es importante cepillarles el pelo con frecuencia para debilitar a los piojos y evitar que pongan huevos. Las niñas son más propensas al contagio, por tanto cepíllale al menos dos veces por día.

Espero que con todos estos consejos consigáis mantener los piojos a raya durante este curso escolar. Parecen ser cada vez más resistentes y difíciles de erradicar, así que procura prevenirlos antes que aparezcan. Si no lo conseguís y ya se han instalado en la cabeza del peque, aquí tenéis una guía práctica contra los piojos.

Fuente: http://www.bebesymas.com
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